Violín
Aunque no está suficientemente documentado el lugar de nacimiento del violín, existe cierta unanimidad en otorgar a Francia este honor, si bien fueron los artesanos del norte de Italia los que consiguieran dotar de un mayor grado de perfección a este instrumento, considerado como el que presenta una mayor complejidad desde el punto de vista acústico.
En la música céltica, el violín vino s sustituir en gran medida a la fídula, que fue desapareciendo a partir del siglo XV. De igual manera, el rabel árabe que se había introducido en la península ibérica en el siglo XI procedente de la zona del Magreb, fue desplazado definitivamente con la llegada del violín, si bien todavía esta presente en las formaciones instrumentales del norte de África.
El hecho de tener como precedente a la fídula y el rabel propició que, hasta bien entrado el siglo XVIII, el violín se apoyara indistintamente sobre el pecho o la clavícula, hacia abajo, tal como se hacía con aquellos.
A menudo, los instrumentos de cuerda se identifican con una determinada clase social. La familia del violín ha tenido en Europa dos connotaciones sociales de muy distinta índole. Por un lado, el cuarteto y orquesta de cámara estaban asociados al entretenimiento de la clase alta y la burguesía, lo cual representaba una continuidad de la tradición medieval en la que el músico gozaba del reconocimiento de la clase acomodada. En el otro extremo, el violín ha tenido desde siempre una gran popularidad entre el pueblo. En prácticamente todos los países de Europa y América, no han faltado violinistas aficionados que animaran con su música las fiestas y bailes populares.