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Breve
historia del arpa celta
Eliseo Mauas Pinto
Es
fácil encontrar grabados y frescos en la Mesopotamia Egipcia que
muestran instrumentos parecidos al arpa, como así también en varios
pueblos tales como Grecia, China, Asiria, Persia, Siberia; cuyas
arpas si bien no han influido en forma directa sobre la irlandesa,
lo hizo en parte el Arpa Asiria, de pequeña envergadura y fácil
transporte introduciéndose a través de los bardos del siglo XVI,
quienes hacían así extensiva una tradición que se remonta a la
Irlanda pre cristiana y a las primitivas civilizaciones de la Edad
de Bronce.
A
través de las leyendas podemos rastrear el Arpa Céltica cientos de
años, pero una de las representaciones más tempranas es la de una
cruz escocesa del siglo VIII.
Alrededor del año 1000 d C, tempranos modelos del arpa celta fueron
difundidos por Irlanda, Escocia y Gales. Luego de años de repeler y
absorber invasiones vikingas, romanas, normandas y moras; los
ingleses comenzaron a presentarse como un problema para el pueblo
irlandés y su cultura. El poderío bélico no sólo perseguía el
sometimiento. Los ingleses insistían en que los "bárbaros"
irlandeses debían eliminar la costumbre de que reyes y señores compartieran la mesa con juglares, arpistas y sirvientes; costumbre
que según los registros, los irlandeses terminaron por erradicar
(pero sólo cuando había ingleses presentes...). Con la paulatina
debilidad de los reyes en su poder soberano, sobrevino, ya a fines del siglo XVI, la caída del liderazgo de los bardos y los arpistas.
El arpa encuentra refugio en Escocia, allí, muchos nobles se dedicaron a ella, incluso reyes como Jaime IV.
Entre 1494 y 1503, extensas fueron las compañías de arpistas que
ingresaron a las Tierras Altas. El arpa llegó así a convertirse en
el instrumento nacional de Escocia. Cada clan tenía su arpista, pero tras varios años de pomposidad feudal y lucha por el poder, el arpa
decayó a fines del siglo XVII y gradualmente fue reemplazada por la
gaita escocesa (Highland Bagpipe). Irónicamente, mientras los
bardos y arpistas irlandeses eras perseguidos y ejecutados y
sus arpas destruidas, Isabel I se deleitaba con el arpista de su corte, que tocaba para ella jigs, strathspeys y hornpipes.
Los tiempos se fueron tornando aún más duros. Entre 1650 y 1660 Cromwell ordena destruir arpas y órganos tanto en círculos
católicos como protestantes. Quinientas arpas fueron confiscadas y
quemadas en la ciudad de Dublín solamente, en otra oportunidad unas 2000 en
toda Eire. Al igual que la Highland Bagpipe, el arpa comenzó a tornarse
en un instrumento prohibido y origen de sublevación contra la
Corona.
A lo largo de los siglos XVII y XVIII la poesía y música de los
bardos se fue perdiendo como consecuencia de innumerables exilios y temores. Esta deliberada destrucción y persecución terminó con Cromwell,
luego la Ley de Cercamientos para Escocia y la Hambruna para
Irlanda, forzarían nuevamente a estos pueblos gaélicos a emigrar. A fines del siglo XVIII
comienza en Irlanda un repentino resurgimiento de interés por su largamente negada tradición. Por
ese entonces quedaban contados arpistas y pocos de ellos ejecutaban piezas en la manera tradicional.
En 1790 se organiza el Belfast Meeting, destinado a promover la
música de origen tradicional, siendo la competencia entre arpistas
premiada con una suma importante de dinero. Sólo diez arpistas entre 15 y 97 años se presentaron. El más viejo, Dennis Hempson, fue el único en tocar a la vieja usanza y con plectros para cada dedo, todos los otros tocaron con las yemas solamente, posiblemente influenciados por el arpa de pedal y cuerdas de tripa. Edward Bunting,
copista del acontecimiento apenas pudo plasmar en el pentagrama la
inusitada manera de ejecución, y la oportunidad de preservar la
tradición se perdió con el tiempo. Ningún arpa tradicional de cuerdas de metal fue construída. Poca era la demanda
debido a la dura vida del arpista y los problemas políticos.
Algunos esfuerzos comenzaron en Dublín y Belfast para enseñar
a los jóvenes ciegos el arte del arpa, pero fracasaron poco después
del 1800. Entre 1890 y los principios del 1900 pequeñas arpas
comenzaron a construirse en Irlanda, pero distaban mucho del sonido
de la antigua Arpa Celta. Entre 1950 y 1960 nuevos estudios permitieron construir arpas con cuerdas de metal a la vieja usanza. A su vez el arpa de cuerdas de tripa y la
neo-céltica (de cuerdas de nylon) comenzaron a expandirse
tanto en Escocia como en Irlanda. Así es como la verde Eire adopta como instrumento nacional al Arpa Celta en el siglo XVII,
Gales hace lo propio con el arpa de encordado triple (tres filas de cuerdas) desarrollada
por los italianos a diferencia del arpa de encordado doble de los
hispanos.
Podemos decir que el círculo histórico se cierra hoy día. Aquella Orden Bárdica creada por el rey irlandés Brian Boru en el siglo X,
extendió su herencia y tradición por más de 500 años, llegando en
la actualidad a la costa oeste de los Estados Unidos, donde se concentran gran cantidad de hacedores de arpas célticas. Existen clubes de arpistas y hasta periódicos dedicados exclusivamente a ella. Se contribuye así a la afirmación de una tradición imperecedera que hará escuchar sus ecos por los años que vendrán.
En lo que respecta a España, es difícil precisar a ciencia cierta la
existencia de una tradición musical dedicada al Arpa Celta, algo tan
complejo de rastrear como los patrones célticos en las melodías
gallegas y asturianas que tanta influencia externa han recibido. De
todas maneras, lo que sí sabemos, los Celtas aún conservan a los
hijos de sus hijos afincados en Cantabria y Galicia, como así también las leyendas irlandesas al bardo gallego Amergín y a su arpa; figura tan emparentada a la leyenda de Breogan.
Por de pronto, ciertas figuras habrían de enrolarse para despertar al folk celta contemporáneo rasgando las cuerdas del arpa que tanto elogiara el bardo galaico Eduardo Pondal.
En Galicia se destaca en primera instancia la obra de Emilio Cao, cuyo
álbum Fonte do Araño fue presentado por Alan Stivell, músico bretón que junto con su padre revivieron no
sólo el folk de su tierra sino también su arpa, diseñada en la década
del 30 y finalizada en abril del 53. En noviembre del 84 incorpora un nuevo tipo de arpa según su propio diseño, se trata de un arpa de acrílico transparente y sistema de electroacústico de cuerdas de metal con pick ups magnéticos y de cristal que lo acompaña en sus conciertos desde entonces. Emilio Cao posee ya varios
álbumes solistas, como Cartas Mariñas, dedicado a la obra del poeta Manuel
Antonio, y "Simbad en Galicia". También en
Galicia se destaca la figura de Rodrigo Romaní, uno de los
fundadores del grupo Milladoiro, cuya trascendencia ha llevado a las melodías gallegas
no sólo por Europa sino hasta Estados Unidos, donde se editó su obra "Galicia no tempo" y "Castellum Honesti",
y en Buenos Aires donde estuvo de visita en 1991 y 1996.
En Gales podemos destacar el trabajo realizado por los hermanos Gwyndaf y Dafydd Roberts del grupo folc Ar Log. En la Isla de Mann
a Charles Guard, quien refleja en un estupendo álbum "Avangin an Bright" las melodías de ese lugar al cobijo de Mannanan Mac Lir (deidad marina celta).
A lo que Asturias se refiere, recatamos a Fernando Largo, que fue miembro del exitoso grupo folc astur Beleño y cuyo arte podemos rastrear en varias colaboraciones junto a Xuacu Amieva, gaitero asturiano ganador del Premio Macallam en Bretaña, y junto al grupo
folc "Llan de Cubell" cuyo gaitero, Flavio Rodríguez Benito suele visitar
Buenos Aires año a año. Y como siempre, en cuanto a arpas se refiere, no podía faltar una figura
femenina. En esta caso la asturiana Herminia Álvarez, miembro del grupo folc Trasgu; excelente
arregladora
y cantante. Y ya que se habla de arpistas femeninas, no se puede dejar de mencionar a la canadiense Loreena Mc Kennitt,
cantante dotada de un don muy particular y que entreteje poesía folclore y arreglos
instrumentales indoeuropeos que le han dado la categoría de "nueva arpista celto-new age".
El músico y cuentista Robin Williamson, ha dedicado gran parte de su obra a revivir la
tradición Bárdica del arpa gaélica. Junto a ella a grabado
hermosas leyendas celtas recontadas por él como así también poemas
de igual corte. Asimismo ha editado dos hermosos albumes "Legado de los Arpistas Escoceses 1 y 2" en la década del 80 y recientemente su "Celtic Harp, Airs E-Dance Tunes" que recrean antiguas melodías de Escocia
recopiladas para arpa. Asimismo, en Escocia es recomendable la labor realizada por el
dúo de arpistas y vocalistas femeninas "Sileas" y la dedicación incansable por la "clairseach" (arpa escocesa de cuerdas de tripa)
de Alison Kinnaird, artífice de su resurgimiento, o William Jackson (grupo Ossian).
En Irlanda Grainne Yeats reasume, al entender del autor de este
artículo, la maestría y técnica de los antiguos arpistas, su canto en gaélico y su interpretación musical en los instrumentos, que son
copias de modelos de los siglo XVII y XIV, han quedado reflejados
en trabajos memorables como "The Harpers Festival", donde ejecuta
tanto melodías recopiladas en 1792 como obras de T. O'Carolan,
el más prolífico del siglo XVIII.
Se ha obviado, por el carácter de compendio de este artículo,
muchos otros arpistas comprometidos en esta tarea de mantener
viva una tradición musical. Aquellos que me conocen espero que sepan disculparme, y los que no me conocen, es mi deseo que sigan engrosando la lista de arpistas celtas por generaciones.
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