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EL CIELO Y EL SOL

 

      Comparado con otros pueblos de Europa lo cierto es que el testimonio de una religión solar, en el mundo celta, es un poco escaso en Irlanda y Gales. En todo caso en Irlanda, la diosa epónica Eriu poseería una función solar, e incluso hay quien la identifica, siguiendo la tradición pagana celta, con una diosa solar representada por estatuillas de arcilla, cuyo cuerpo está marcado con símbolos del sol. El segundo punto importante es la relación insular entre el sol y la fecundidad. Lo que está claro es que la tradición mitológica de Gales no contiene testimonios claros del culto solar.  Sin embargo no se puede olvidar que los guerreros llevaban amuletos solares como protección en las batallas y la gente era enterrada, al morir, con símbolos del sol en miniatura. Hay ofrendas de ruedecillas solares en santuarios como Alesia, en Borgoña, y quienes las arrojaban a ríos como el Sena, el Oise y el Mame, en ofrendas votivas. Por otro lado los caballos estuvieron estrechamente ligados al culto solar. Eran considerados animales con la suficiente velocidad y prestigio como para transportar al campo de batalla al dios del cielo. El arte celta generalmente reducía la imagen a un solo caballo, una rueda de carro y un gran disco solar radiado en el cielo.

Algunos elementos decorativos de los poblados celtas, tienen atribuido su origen como símbolo solar.

    También es importante recordar la relación de la luz y el calor, con la curación y la fertilidad. Según los celtas, y para curar algunas enfermedades, se arrojaban ruedecillas solares a manantiales curativos: la diosa que presidía el gran santuario curativo de Bath era Sulis, nombre solar. El Apolo celta era una deidad de luz y curación, igualaba en número a los dioses locales y presidía numerosos santuarios de aguas termales. De este modo Apolo Belenus “El resplandeciente, o el brillante”, era venerado en santuarios curativos tales como Sainte-Savine en Borgoña, pero también en un punto tan alejado como Noricum (Austria).

      Se puede concluir que el culto a lo dioses del sol y el cielo celta debió tener algún tipo de ritual formalizado gracias a ciertos hallazgos “litúrgicos”. En el templo de Wanborough, en Surrey, se descubrieron dos  tocados encadenados, coronados por símbolos de la rueda, que probablemente fueron utilizados por los sacerdotes del culto al sol. Sin embargo, dados los pocos restos encontrados sobre este tema, los expertos señalan que sería incorrecto hablar de una mitología solar fuerte en el mundo celta.

 

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