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EL CICLO DEL ULSTER
Este ciclo narra las temibles luchas de los Hombres del Ulster con la provincia de Connaught, y las proezas de su héroe Cuchulainn. Fundamental aquí es el Táin Bó Cuailnge o El Robo de Ganado de Cooley, que se cree fue compuesto en el siglo VIII d. De J.C. Son relatos épicos en prosa. La más antigua de las versiones de los Táin está en el “Leabhar na h Uidhre” (El libro de la vaca parda), recopilado por tres monjes. Los últimos estudios sobre los textos revelan que podría ser, en principio, una composición literaria que fue transmitida luego oralmente durante el primer periodo histórico. Para los estudiosos no cabe duda alguna que el contenido de este ciclo es principalmente mitológico y, aunque recopilado en un medio cristiano, se cree que los primeros amanuenses monásticos bien podrían haber sido los “file”, auténticos guardianes del conocimiento del pasado, que preservaban las antiguas tradiciones rituales de cualquier novedad que las adulterara y que perseguían preservar la mitología en forma escrita.
El robo de ganado
La historia gira en torno a la terrible guerra que se originó entre el Ulster y Connaught por la obtención de un toro magnífico, un ser fantástico y animal sobrenatural, alrededor del cual creó el modo de explicar los mitos de la búsqueda y la lucha.
La historia comienza cuando la reina Maeve (Mebd) se entera que su esposo Ailill posee un toro de cuernos blancos,-el Findbennach-, maravilloso. Como consideraba que su esposo tenía mas y mejores posesiones que ella, lo del toro la sacó un tanto de quicio y, ni corta ni perezosa, dispuso que, como fuera, habría de encontrar una criatura animal similar para obtenerla e igualarse así, en posesiones, a su marido. En sus tierras de Connaught no lo encuentra más, sin embargo, llega a sus oídos que existe el gran Toro Pardo del Ulster, cuyo dueño es un tal Daire mac Fiachniu, quien acepta prestarle el animal a cambio de una gran recompensa. Sin embargo cuando se entera que los hombres de Mebd presumen de que podían arrebatárselo sin problemas, su dueño decide esconder al animal. Esto exasperó tanto a la reina Maeve que decidió invadir el Ulster y tomar el toro por la fuerza y, aquí, es donde surge una intensa y larga guerra entre ambas provincias. Cuando Maeve manda a sus guerreros a robar el toro pardo del Ulster, su rey, Conchobar, manda contra la reina de Connaught a sus guerreros capitaneados por Cuchulainn. Ferdiad, heroe en este caso de Connautgh, se enfrenta en un terrible duelo con su hermano de leche Cuchulainn quien, lleno de dolor, dará muerte al primero en un duelo mitológico. Finalmente Cuchulainn, portador de armas invencibles, logrará la victoria para el Ulster y la derrota sobre los ejércitos de Maeve, que habrán de retirarse a su territorio.
Conchobar mac Nessa, rey del Ulster, estaba íntimamente ligado a la guerra y sus guerreros, capitaneados por Cuchulainn, eran conocidos como los Caballeros de la Rama Roja. De dice que fue nombrado por los druidas y poseía poderes proféticos, aunque en este terreno quien se llevaba la palma era el druida real Cathbadh, quien predijo repetidas veces, y entre otras cosas, el futuro del Ulster y la perdición que provocaría la belleza de Deirdre. Conchobar es un personaje complejo pues se relaciona tanto con Cuchulainn, como padre nutricio, como con Mebd, con quien estuvo casado una vez antes que ésta gobernase en Connaught. Sin embargo, no todos son flores para este rey pues su traición a Naoise y su crueldad con Dreirde, provocan la deserción de tres de sus mejores guerreros. Tuvo un fin nada digno de un rey, como luego pasó a Maeve. En el caso de Conchobar, murió al comer una albóndiga hecha con los sesos de la cabeza del rey de Leinster, Meas Geaghra. La mortalidad de la albóndiga radica en que se elaboró mezclando sesos humanos con cal y dejando que la mezcla se endureciera. El envío de tan terrible presente fue hecho por Ceat mac Mághach, para vengarse. Sus motivos tendría.
Maeve, Mebd, “la embriagadora” es la reina de Connaught, que gobernó de diferente forma en Tara y en Cruachain. Es una deidad evemerizada, diosa de la soberanía y una de las diosas de la guerra, la sexualidad y el territorio. Diosa que coleccionaba amantes y guerreros, su promiscuidad representa la fertilidad de Irlanda y la asociación de su nombre con las bebidas embriagadoras o afrodisíacas, -especialmente con el hidromiel-, viene a significar la relación existente entre la diosa de la soberanía y un gobernante mortal, pues esta unión se santificaba con el ofrecimiento de la diosa, al futuro rey, de una copa de licor.
Su condición divina también se manifestaba en su habilidad para cambiar su apariencia, y así en algunas ocasiones se aparecía a los mortales como una bruja, mientras que otras era una hermosa mujer. Comparte con las deidades insulares su capacidad para producir la destrucción: Ahí están los desaparecidos Fergus, Conall Cernach, Ailill o Cuchulainn. Se cuenta que nada causaba tanto pavor, en el campo de batalla y a los enemigos, que la presencia de la reina Maeve sobre su carro de combate, pudiendo moverse a velocidad sobrehumana. Tiene espíritus familiares en forma de animales: una ardilla y un pájaro.
La tremenda guerra entre el Ulster y Connaught se produce por la envidia de Medb a las posesiones de Ailill, y su toro. Su poeta y maga, Fedelma, ya le advierte que parte de su ejercito será derrotado por Cuchulainn, sin embargo Mebd, sigue adelante. La gran diosa tendrá un final muy poco digno teniendo en cuenta como fue su vida. La mata su sobrino Furbaidhe, a cuya madre, Clothra, Mebd había mandado matar. Maeve muere al recibir, en mitad de la frente, el golpe de un trozo de queso duro mientras se bañaba en un arroyo al que acudía a diario, lanzado por con una honda por el citado joven.
Otra Maeve menos conocida
Aunque Maeve, la reina de Connaught, es la más conocida, sin embargo también existe, en el campo de las leyendas celtas irlandesas, otra Maeve de carácter más sosegado; más poética y, sin duda, más atrayente para quienes gustan de hadas, presagios, poesía, espíritus, sentido de la libertad y, sin duda, mucho sentimiento patriótico. Es el caso de “Maeve, la reina de las hadas”, escrita por Edward Martyn. La obra se inicia en las ruinas de una abadía próxima al castillo del Príncipe de Burre, padre de Maeve y Finola. Los tiempos gloriosos de Irlanda han pasado y la pobreza se ceba con el pueblo. No obstante, los escritos y poemas de tiempos pasados cautivan el corazón de las jóvenes, sobre todo de Maeve, quien suele sentarse a diario sobre las ruinas de la abadía y mira desolada a su alrededor esperando la vuelta de heroes y de hadas. Ella sabe que su vida está conectada con las verdes colinas irlandesas y sus valles. Su ánimo es triste pues a la mañana siguiente ha de casarse con el joven inglés Hugh Fitz, a quien no ama, pero que tiene una fortuna inmensa. La boda fue concertada por el Príncipe de Burren. Está triste pues ha de abandonar Irlanda y todo lo que ama, aunque acepta el matrimonio por su padre. Al atardecer llega el pretendiente que se verá sorprendido por la frialdad de Maeve, pero ella le responde que su frialdad se debe a que su amor por Irlanda y su pasado es mucho mayor que el que pueda sentir por él, pese a lo cual él insiste en su amor por ella y en el matrimonio. Tras el encuentro en las ruinas de la abadía Maeve decide quedarse un poco más aunque ya ha anochecido. Se le aparece una anciana llamada Peg Inerni, que siendo niñas las atendió en el castillo, y le revela que Maeve, la Reina de las Hadas, está enterrada en las ruinas de la abadía. Le confiesa a Maeve que ella también es un ser del mundo invisible y que ha venido a decirle que cuando nació ella misma le escogió el nombre de Maeve. Se ha hecho noche cerrada y Maeve opta por no volver al castillo. Entonces, ante los ojos de la joven princesa, aparece la aurora boreal y se escucha una dulce música de arpas. Enseguida una fantasmagórica procesión surge del interior de la abadía y a la cabeza avanza la Reina Maeve, alta, pálida, de cabello rojizo, tocada con una corona de oro y con vestidos bordados igualmente en oro, rodeada de pajes, músicos, guerreros, jefes y toda una muchedumbre. La Reina Maeve se aproxima a la princesa y la invita a sumarse al cortejo, diciéndole “ven, te llevaré a Tir-nan-ogue, la tierra de la alegría, donde está el imperio gaélico”. La princesa se une al cortejo y poco después desaparecen entre las ruinas.
Al amanecer, con los campos llenos de escarcha, - pues ha sido una noche muy fría-, el novio busca desesperado a la princesa y en el castillo todo es un caos. Allí, Peg afirma haber visto a Maeve antes del amanecer vagando por las montañas con la cara resplandeciente de felicidad, y que al despuntar la aurora desapareció en el cielo con las estrellas. Finola buscará a su hermana frenéticamente y sus gritos atraerán a los demás. Ante los ojos atónitos de todos, Maeve, sentada mirando hacia las ruinas de la abadía, aparece muerta.
Los tres grandes guerreros mitológicos del Ulster
Fergus mac Roig, Conall Cernach y Cuchulainn son los tres grandes guereros de este ciclo.
Fergus, que poseía una espada mágica y larga con los colores del arco iris, fue el primer amante de la reina Maeve, y cónyuge de la diosa de la naturaleza Flidais. Al parecer tenía un irrefrenable apetito sexual y necesitaba, como mínimo y para satisfacerse, a siete mujeres (no se sabe si a diario o a modo de harén, claro). Era alto como un gigante y en una sola comida se cuenta que podía consumir siete ciervos, siete cerdos, siete vacas y siete tinajas de licor. Fergus es padre nutricio de Cuchulainn y está en la corte de Conchobar. Sin embargo, en desacuerdo con la actitud de este rey, -la razón se encuentra en la fuga de los amantes Deirdre y Naoise-, deserta con otros guerreros y se va la corte de Maeve. Fergus muere a manos del rey Ailill cuando se bañaba en un estanque en compañía de Mebd.
Conall Cernach era hijo del poeta Amairgin y de Fionnchaomh, hija de la druida Cathbad. Conall significa “fuerte como un lobo” y “Cernach” quiere decir “victorioso”. Es la personificación del paladín irlandés y guardián de sus fronteras. En el festín de Briciu (un banquete del Otro Mundo) se jacta de dormir siempre con la cabeza decapitada de un súbdito de Connaught bajo sus rodillas.
Cuchulainn (el “Sabueso de Culann”) es el arquetipo del paladín sobrehumano de la tradición épica. Su nombre tiene relación con un episodio de su infancia. Cuando era joven mató al sabueso de Culann el Herrero y se promete guardar la herrería como antes hacía el animal. La asociación con el perro sigue toda la vida sobre todo porque promete no comer jamás carne de perro. Cuando rompe su promesa se inicia su propia destrucción.
De corta aunque gloriosa vida, Cuchulainn era hermoso, fuerte e invencible. Se dice que su padre pudo haber sido el dios Lugh o Conchobar y el incesto está presente en su ascendencia más inmediata. Dos potros nacen el mismo día que él y serán los que llevarán su carro: el Gris de Macha y el Negro de Saingliu. Siendo joven llegó a la corte de Conchobar tras haber derrotado 150 guerreros, y allí pide ser armado caballero. Allí es entrenado por Scath, maga y maestra en las artes de la guerra. Entre las diversas armas que usará Cuchulainn en la batalla están la Gae Bulga, una lanza de púas que infringe heridas mortales; y una visera que le regala Manannan, dios del mar. El es el único hombre que está libre de la maldición de Macha. Cuchulainn mata, sin ayuda de nadie, muchos guerreros de Mebd. Posee poderes mágicos y está vinculado con los números sagrados. Tiene el cabello de tres colores, siete pupilas en cada ojo y siete dedos en manos y pies. Tiene numerosas reuniones con la diosa de la guerra, Mórrigan, y visita, en vida, el país de los muertos.
La muerte de Cuchulainn en Muirtheimne, -quien anteriormente había matado a su hermano de leche Ferdiad en un duelo a muerte no deseado por ninguno de los dos-, está precedida de numerosos presagios: Cuando se preparaba para la última batalla, el Gris de Macha comenzó a llorar lágrimas de sangre y, cuando montó en su carro, todas su armas cayeron al suelo. Por último, se encontró en el camino con el “Lavador en el Vado” lavando su armadura, lo que significa la muerte en la mitología insular. Cuchulainn muere luchando, herido por una lanza forjada por Vulcano. La luz del héroe que rodea su cabeza se va apagando lentamente y su muerte es señalada por Badbh o Mórrigan, diosa destructora que en forma de cuervo, se posa sobre su hombro, animando a los hombres de Connaught para que se aproximen y lo decapiten. Se cuenta que el héroe del Ulster se ató a si mismo a un árbol para permanecer erguido incluso en la muerte.
Las diosas de la batalla
En el Ciclo del Ulster aparecen repetidas tres diosas: Macha, Badbh y Mórrigan. Macha es afín a los caballos y como las otras dos, pueden ser humanas o convertirse en cornejas o cuervos. Todas tienen relación con la guerra y son, al tiempo, símbolo de promiscuidad sexual.
Macha es representada como una sola, pero también como tres entidades parcialmente separadas:
- Macha, esposa de Nemed, maga que predice la destrucción del país.
- Macha como gobernante guerrera de Irlanda.
- Macha como desposada divina, cada con el humano Crunnchu. Cómo ella es una corredora veloz su marido se jacta de que incluso es más rápida que los caballos del rey. Para demostrar que dicha fanfarronada es cierta, y aunque está embarazada, su marido la obliga a competir. Gana la carrera, pero muere al dar a luz a dos gemelos. Al expirar maldice a los hombres del Ulster: “durante cinco dias y cuatro noches, y en momentos de crisis, serán víctimas de una debilidad tan grande como la que tiene una mujer al parir”. Dio nombre la corte real del Ulster: Emain Macha.
Badbh: Diosa de la batalla que evoca violencia. Uno de sus nombres es “Corneja de la batalla”. También es sola, y triple diosa. Su poder en el campo de batalla es psicológico y confunde a los hombres. Badbh profetiza la perdición y la muerte y, aunque ayuda a Cuchulainn, se posa sobre su hombro, como cuervo, cuando muere.
Morrigan: “La reina fantasma” se parece mucho a la anterior. En una ocasión se presentó ante Cuchulainn para seducirle como una hermosa joven. Tras desdeñarla y para vengarse, Mórrigan le ataca cambiando de forma: de anguila a lobo y de lobo a vaquilla roja. Cuchulainn vence, pero queda agotado. Mórrigan se aparece de nuevo como anciana ordeñando una vaca que ésta le ofrece. En agradecimiento, él la bendice y, por ello, ella le cura sus heridas. Además de su imagen como muerte en la guerra también se la recuerda con una poderosa imagen sexual y su episodio más famoso es su apareamiento con el dios tribal Daghda, a horcajadas sobre un río. Este apareamiento simboliza su función como deidad de la soberanía, identificada con la tierra de Irlanda.
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