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PRIMERA APROXIMACIÓN AL MUNDO CELTÍBERO:
Lo
primero que hay que señalar al estudiar éste tema es que las
noticias que nos han llegado de los pobladores peninsulares
prerromanos son tardías (no tenemos constancia escrita de su
existencia hasta el s. II a.c.) y proceden en su mayoría de autores
clásicos, frecuentemente romanos, que en su conquista de la
península recogen las diferentes gentes que encuentran a su paso,
con una heterogeneidad propia de aquel que desconoce el terreno en
que se mueve e infravalora las poblaciones que encuentra a su paso.Los textos clásicos reflejan la existencia en la península de
pobladores indígenas con diversas características, homogeneizadas
bajo la basta denominación de "celtiberi" que en función de la época
de que se trate abarcan un marco territorial más o menos amplio en
función de factores tan diversos como las alianzas entre pueblos o
el grado de dominación romana de la península; ofreciéndonos con
todo una visión externa, cuando no estereotipada, de unas tribus
indígenas que a duras penas consiguen identificar bajo vocablos
creados ad hoc por el propio cronista; lo cual hace que haya tribus
que sólo se mencionen en alguno de los referidos testimonios.
Por otra parte para completar ésta incompleta información sobre los
celtíberos que mejor manera de hacerlo que acudir a los vestigios de dicha civilización que han llegado hasta nuestros días, como son los
textos en lengua escrita y los restos arqueológicos; lo que tampoco
nos aclara mucho éste tema. Los restos arqueológicos no son
demasiado abundantes ni completos; y los textos en lengua celtíbera
se concretan en téseras de hospitalidad, topónimos de cecas o
centros de población, y antropónimos. Lengua además que no es
uniforme y que frecuentemente sufre influencia de las regiones
limítrofes.
Así pues si realmente queremos llegar al conocimiento del mundo
celtíbero a través de los datos existentes habremos de hacer una
labor de implementación y estudio conjunto y crítico de los mismos.
ALGUNOS DATOS SOBRE LOS CELTÍBEROS
Antropología física
Las características antropológicas recogidas por los textos romanos
no dan sino una vasta diferenciación entre los íberos( bajos, magros
y de tipo moreno) y los galos (altos, bastos y rubios) identificando
a éstos últimos con los celtas y los arios; tesis que retoma
Schulten para formular una pretendida teoría sobre la pureza de la
etnia celta, insostenible desde el punto de vista practico dado que
es inevitable que la convivencia de íberos y celtas, no desembocase
en la consecuencia natural de la futura mezcla de las dos etnias (
si es que eran puras en origen) mediante las relaciones personales,
económicas y culturales.
Floro en el 154 a.c. nos da testimonio escrito de relaciones de
hospitalidad basada en la consanguinidad entre arévacos y segidenses
, motivada por la guerra contra los romanos.
Sin embargo la importancia de dicho testimonio no radica en la idea
de la consanguinidad, posiblemente con una acepción tan amplia como
el concepto de pueblo que utiliza Savigny; sino por la existencia de
un vínculo entre dos etnias celtíberas distintas como son los
arévacos y los segidenses (pertenecientes a la etnia bela); si bien
hay que matizar que dicha hospitalidad está referida a un motivo y
momento concreto, como es la causa común que supuso "la guerra de
los romanos".
Por su parte Gil del Río en su obra "Historia y antiguas leyendas de
La Rioja" abordará con detenimiento la tribu de los berones,
atribuyéndoles unas características intermedias entre el celta:
braquicéfalo, de estatura media, pelo castaño; y el Homo europeus:
dolicéfalo, rubio y de estatura alta.
Asimismo parece relevante destacar la posición social de la mujer,
similar a la del hombre, al que ayudaba en la agricultura; así como
su carácter, no menos belicoso que el de sus vecinos, aunque más
sedentario debido a sus costumbres agrícolas. Respecto a su
vestimenta Estrabón nos da noticia de que vestían como los galos, no
faltando el tradicional sayo.
En lo que se refiere a la lengua los
referentes escritos de una originaria lengua celtíbera hemos de
buscarlos en inscripciones grabadas en diversos objetos,
frecuentemente cerámicos, cuando no en lápidas romanas de onomástica
celtíbera.
Otros datos que nos dan noticia de una lengua original son los
topónimos y antropónimos; si bien éstos no han llegado hasta
nuestros días sino por medio de los autores clásicos, con gran
abundancia de ellos en la cornisa mediterránea peninsular. Sin
embargo se debe destacar llegado a éste punto que no se trataba de
una lengua uniforme y común a toda la península, ni tampoco se puede
decir que hubiera una lengua propia para cada tribu o etnia; sino
que los diversos dialectos existentes en la época se englobaban en
dos grandes subgrupos como son el de la lengua íbera propiamente
dicha, y el de la celtíbera, producto de la fusión de la lengua
celta originaria de tribus provenientes del norte de la península y
la íbera peninsular.
Sin embargo las relaciones debieron crear un verdadero bilingüismo,
al menos en el seno de la unidad familiar surgida de la unión de
personas de diferente lengua, y en los comerciantes y responsables
de las relaciones políticas con los habitantes de otras zonas
lingüísticas.
Posteriormente, con la llegada del latín fruto de la invasión romana
se llegará a un trilingüismo, y será ésta lengua finalmente la que
termine por imponerse a las lenguas indígenas.
Finalmente y para terminar con éste análisis lingüístico cabe traer
hasta aquí la teoría de Unterman el cuál considera la península
ibérica dividida en dos grandes áreas dialectales: la
lusitano-gallega; y la más oriental, que comprendería el área que
ha conservado textos en lengua celtíbera (vertiente mediterránea) y
el área étnica celtíbero-cántabro- vettón. Dejando así un espacio de
transición entre el ámbito vascón y el ibérico.
Costumbres, cultura y estructura socio-política
En
el caso de las etnias celtibéricas la dicotomía valle - montaña es
de especial relevancia dadas las peculiares características del
Sistema Ibérico que posibilitan el cultivo cerealista en zonas
intramontañosas; a la par que existen una diversidad de
afloramientos metalíferos, especialmente cobre, plata, plomo y
hierro.No
es difícil encontrar etnias vinculadas a una economía determinada,
como es el caso de los berones, asentados en los valles la ribera
riojana del Ebro; desarrollando labores agropecuarias y dejando las
montañas para los pelendones y arévacos.
Al
hablar de las costumbres irremediablemente debamos referirnos a los
ritos, por otra parte comunes en muchos casos, entre diferentes
etnias continentales; como es el caso de la deidad "Lug", que
refuerzan el vínculo con el mundo celta, así como fenómenos
similares a escala peninsular como son los ritos funerarios de
cremación o la exposición de cadáveres propia del valle del Ebro.
Por lo que se refiere a ritos religiosos, se encuadran dentro de la
tradición animista de culto al sol, la luna, y los astros con
ceremonias de culto presididas por los sacrificios de animales y
danzas rituales; como ha perdurado hasta hace no mucho en el valle
de Ocón, en La Rioja.
El
aspecto de la cultura material debe hacerse a través del análisis
arqueológico por lo que las zonas más documentadas serán aquellas
donde los yacimientos de éste tipo son más numerosos; lo cual hay
que someterlo una vez más al tamiz de la influencia intra-étnica; de
modo que las innovaciones no tardan mucho en difundirse de una etnia
a sus vecinas; llegando a la conclusión de que el promedio
compartido entre tribus unidas por el idioma es del 70 por 100. La
etnia puede desarrollar un tipo de hábitos y costumbres determinados
en aras de afianzar su identidad y marcar las diferencias respecto
de grupos vecinos; sin embargo esto sólo es apreciable por el
observador externo que lo contrapone a las suyas propias, como
sucede con los escritores grecolatinos, si bien dichas referencias
parten frecuentemente de la aplicación de los tópicos habituales al
describir una población bárbara.
Los hallazgos arqueológicos no dejan de ser menos engañosos por
cuanto nos dan la localización final de objetos procedentes de dicha
época, pero las cerámicas, fíbulas, broches, armas.. etc. se mueven
por circuitos comerciales y suelen por tanto trascender el
territorio étnico; así aparecen en Contrebia Leúcada cráteras cuyo
centro de producción no parece hallarse muy alejado de Contrebia
Belaisca. En
definitiva, es difícil hallar un elemento que sea específico de una
determinada etnia, porque si en algún momento lo fue, el paso del
tiempo acabó por hacerlo extensivo al resto de las poblaciones
indígenas. El
concepto de etnia trata de acotar una realidad como es el de las
diferentes agrupaciones humanas indígenas, basándose en una serie de
criterios de diversa índole. Así, según los criterios políticos, se
dividen en dos clases según A. Ruiz:
-Etnias
primarias o parentales: se originan en una estructura
preestatal, tienen una organización política tribal basada en el
parentesco y la costumbre, originariamente no hay una jefatura.
-
Etnias secundarias o estamentales:
se originan dentro de un estado, surgen como elaboración ideológica
de una conciencia de grupo vinculada a la aparición del estado. Se
institucionaliza la autoridad, desaparecen los vínculos de
parentesco como base de la organización y se sustituyen por
vínculos territoriales con lo que se engloba a varias etnias bajo
una misma organización.
La
existencia de un poder centralizado dará lugar a que desde él se
reinterpreten o generen elementos que den identidad al estado. La
desaparición de éste por medio de una conquista puede dar lugar a la
perduración de su antigua etnicidad y a una reivindicación de su
antigua estatalidad , y por lo tanto independencia.
Las etnias celtíberas pueden considerarse entidades de carácter
supraestatal, dado que articulan su organización en torno a la
ciudad, siendo ésta el paso obligado de todo el ordenamiento
político de la sociedad celtíbera; pese a lo cual no existe un
verdadero estado centralizado identificado con una etnia
determinada, sino que las nuevas unidades políticas (ciudades
estado) atomizan el territorio. Y por otra parte el desarrollo
pleno de la estructura estatal celtíbera de produce en el s. II, en
el seno del estado imperialista romano, que aprovecha la estructura
sociopolítica indígena para la explotación del territorio
conquistado.Finalmente, solo nos queda analizar en éste apartado el sistema
jurídico de éstos pueblos indígenas; que como no podía ser de otra
manera, se rigen por un sistema jurídico consuetudinario de honda
aceptación, plagado de referencias mágicas, en el que se contemplan
penas tales como la lapidación para los parricidas o la muerte por
despecho para algunos condenados; sin embargo ya se contemplan
instituciones como la herencia para los hijos o la dote para la
mujer, de condición social similar a la del hombre. La conquista
romana supondrá un perfeccionamiento de las formas procesales,
ausentes hasta entonces, y una posterior unificación de los derechos
hispano- romano- germánico en la lex visigothorum de Recesvinto
(654?).
LOS CELTÍBEROS EN LA RIOJA
La confusa etnicidad de La Rioja Baja
Hay en La Rioja una comarca conocida con el nombre de Rioja Baja que
se halla vertebrada entre los ríos Cidacos y Alhama, sede actual de
los importantes núcleos de Calahorra, Arnedo, Alfaro y Cervera. Al
menos tres de éstas poblaciones proceden en su actual ubicación o en
su entorno cercano, de una ciudad prerromana; situada en los tramos
iniciales y finales de dichos ríos; como es el caso de la originaria
Contrebia Leúcada y Gracurris en el río Alhama.
Dichas poblaciones indígenas fueron ubicadas en inteligente
aprovechamiento de las características de su red hidrográfica y por
la vinculación de ésta con caminos naturales y suelos aluviales así
como de los recursos metalísticos de los montes del Sistema Ibérico. El
tramo inicial de dichos ríos vendría a ser una zona de contacto con
los arévacos, a quienes podría atribuirse la ciudad existente en
Villar del Río y Contrebia Leúcada.
Los datos disponibles en el s.II nos dan la siguiente delimitación
geográfica: quedan al suroeste los arevacos, al noroeste los
vascones y al sureste los lusones; por lo que se plantea la
posibilidad de conferir a éste territorio una etnicidad propia o
considerarlo prolongación de alguna de las etnias mencionadas.Así para Ptolomeo son de adscripción vascona, pero las
características que presenta durante la conquista romana han de
analizarse de forma independiente de los acontecimientos
posteriores.
Las interpretaciones hechas hasta ahora han seguido la línea marcada
por Bosch Gimpera, que atribuye a los vascones únicamente Calagurris
y Gracurris; así como Taracena propone en su estudio "La antigua
población de La Rioja", que los pelendones ocuparían la zona de la
sierra mientras que los vascones se extenderían por la mayor parte
del territorio analizado. De éste modo la contradicción con Tito
Livio, que atribuye Calagurris a los celtíberos, la resuelve
Taracena diciendo que es un error de Livio.
"Tiberio Sempronio Graco, procónsul, recibió la sumisión de los
celtíberos vencidos, y como recuerdo de sus hechos, fundó en España
la cuidad de Gracurris"( Tito Livio, per. 41).
La
adscripción étnica de ésta zona es independiente de la
interpretación que se haga de la población que acoge la fundación
de Gracurris. Se forman al respecto dos posturas enfrentadas: la de
quienes defienden la continuidad étnica al poblarse con los mismos
celtíberos originarios; y por otra parte los que remontan a éste
momento la adscripción vascona existente en el siglo siguiente y con
ella la erradicación de la población celtibérica. Sin embargo ambas
posturas resultan del todo irrelevantes a quien pretenda conocer la
etnicidad anterior. Lo
cierto es que éste territorio es muy representativo de lo que es La
Rioja en si misma, y el papel que ha desarrollado a lo largo de
historia; ya que se configura como una zona de contacto donde
confluyen distintas etnicidades, el análisis lingüístico de las
leyendas monetales y de los topónimos fundamenta esta visión de zona
de paso y mezcla.
Por otra parte no debemos olvidar el hecho de la existencia en éste
territorio de cecas con la terminación celtibérica "-cos" de la que
únicamente está localizada "Calacoricos"; lo cual separa dicho
territorio del ámbito vascón a la vez que lo vincula al berón donde
es mas frecuente dicha terminación. Si
bien el consenso es unánime en atribuir a La Rioja Baja una
adscripción celtibérica; las diferencias aparecen a la hora de
concretar la etnia celtíbera concreta a la que pertenecía; así con
los berones guardan gran similitud al pertenecer al grupo "-cos",
pero la atribución a dicho grupo duplicaría el territorio teórico de
los berones, fijado por Livio y Ptolomeo, sin cambios en la
orientación económica.
Por último queda una opción que no deja de ser novedosa como es la
posibilidad de atribuir dicha zona a una etnia propia y nueva no
mencionada por los autores clásicos. Dicha posibilidad cobra fuerza
teniendo en cuenta que conforma una comarca geoeconómica de
dimensiones similares a las atribuidas a los lusones y berones ;
además el hecho de no mencionarla los autores clásicos no significa
que no existiera, como ocurre con la propia ciudad de Arecorata,
sumamente importante en el ámbito celtibérico, y que de encontrarse
en dicho territorio bien podría ser la capital del mismo, y por
tanto quedaría demostrada la nueva etnia.
TRIBUS CELTÍBERAS EN LA RIOJA:
Los Berones:
Cuenta una antigua tradición que Túbal, hijo de Jafet y nieto de
Noé, atravesando el Mediterráneo, fue impulsado por la corriente
hacia el interior de la península a través del río Ebro hasta
alcanzar la ciudad de Varia..Un día unas tribus nómadas llegarán asimismo a dicho cauce,
quedando maravillados de la riqueza de la región y estableciéndose
en sus valles, de donde tomarán su nombre: "bera" Erribera"
"tierra baja".Por lo que respecta a tradición escrita; los berones no aparecen
citados hasta época de Augusto; con motivo de las guerras
sertorianas. Del mismo modo Estrabón los cita haciendo una vasta
diferenciación respecto de sus vecinos: "Al norte de los
celtíberos están los berones, que son vecinos de los cántabros
coniscos y tomaron parte en la inmigración céltica. Su ciudad es
Varia que está en el paso del Ebro." Del anterior texto se pueden sacar dos conclusiones; si bien una es
más discutible que otra: de una parte parece incontestable que dicha
etnia tenía la capitalidad en Varia/ Varea; en lo que con
posterioridad fue importante centro romano (aprovechamiento de la
infraestructura indígena por parte romana).
Por otra parte Estrabón señala la vinculación de los berones con
los celtas pero los estudiosos del tema no se ponen de acuerdo al
respecto ni siquiera sobre extremos como la dependencia respecto de
otra etnia (arévacos) o formar parte de la supraorganización
celtíbera.
Lo
cierto es que se da una ausencia de referencias a los berones
durante la conquista romana del Ebro, posiblemente por aparecer bajo
la denominación genérica de celtíberos que en el 188 se enfrentan a
las legiones romanas en Calagurris, y se les supone pacificados
cuando en el 134 Escipión atraviesa su territorio en dirección a los
vacceos. Sin embargo habremos de esperar a los enfrentamientos de
Sertorio y Pompeyo en ésta parte del Ebro para tener referencias
sobre la existencia de los berones; dado que tanto Estrabón como
Tito Livio se basan en la desaparecida obra " Historia de Pompeyo"
de Posidonio para proporcionarnos datos sobre la existencia de dicha
etnia con anterioridad al 77 a.C. su territorio y límites con otras
tierras vecinas; así lo señala Pérez Vilatela.
Ptolomeo al definir el territorio de los berones menciona ciudades
como Libia,Vareia y Tritium.
De
las cecas encontradas deben rechazarse las atribuidas a Libiacos por
no ser mas que una falsificación de una de Uaracos. Ésta última ceca
sería la ciudad indígena antecesora de Vareia que contra la opinión
general debiera de encontrarse según Espinosa no junto a la ciudad
de Logroño; sino más bien próximo al yacimiento de la custodia de
Viana. A éstas se asocian las monedas de "titiacos", donde
sustituyen las palabras Auta y Teuta por palmas.
Con Tritium debiera encontrarse según Espinosa en el importante
yacimiento del Villar de Bobadilla, en la margen izquierda del
Najerilla, a 8,5 km del yacimiento alfarero romano. La delimitación de ésta etnia hay que hacerla teniendo en cuenta a
los diversos autores clásicos y corrigiendo errores de algunos, pero
ésta vendría a ser la siguiente: al norte se sitúan los várdulos, al
este la Rioja Baja con una adscripción étnica confusa, y
posteriormente a partir de Sertorio los vascones (aliados de los
Romanos); y finalmente al sur los arévacos y pelendones.
Finalmente señalar un dato sobre el carácter berón, pacífico y
sedentario cobijados en cuevas; que sin embargo no dudaron el luchar
por defender las tierras y ríos que fueron su hogar; a diferencia
de sus vecinos vascones que prefirieron aliarse con el invasor
romano; una astuta maniobra diplomática que les proporcionó el
dominio de la Rioja Baja a partir de Sertorio.
Los Arévacos:
aparecen mencionados en los textos de Plinio y Ptolomeo donde
señalan las ciudades que les pertenecen, sin embargo el problema
radica tanto en la ubicación de dichas poblaciones como en la
concreta etnicidad de Numancia y por tanto del alto Duero, que para
Plinio se adscribe a los pelendones, mientras que para Ptolomeo
corresponde a los arévacos. No obstante señalar que ambas son
fuentes tardías que nada aportan sobre la situación prerromana.
Así Plinio se refiere a los arévacos en el siguiente texto: "A
los arévacos ha dado nombre el río Areva; de éstos son 6 las
poblaciones: Secontia y Uxama (nombres que ha menudo se usan en
otros lugares) y además Segovia, Nova Augusta, Termes y la misma
Clunia , límite de la Celtiberia." Hete aquí la primera interpretación de un escritor clásico sobre el
nombre de una etnia celtibérica, tomando el nombre del actual río
Araviana que nace en el Moncayo; hipótesis que parecen demostrar los
estudios arqueológicos más recientes.
Plinio es el único autor clásico que asocia explícitamente Numancia
con la etnia pelendona. La teoría de Schulten de una pertenencia
inicial de Numancia a los pelendones, su conquista por los arévacos
y la remisión de su territorio de nuevo a los pelendones tras ser
destruida por las guerras celtibéricas; continuó siendo defendida
por Bosch, quien llegó a interpretar la pertenencia del nivel
inferior del yacimiento de Numancia a la "cultura de los pelendones"
añadiendo el argumento arqueológico a sus tesis invasionistas; que
no dejan de ser una hipótesis de algo que no conocemos con
seguridad.
Volviendo a Plinio, éste describe como perteneciente a los arévacos
un territorio delimitado por la zona de transición entre el área
montañoso del Sistema Ibérico y la depresión del Duero dándole a
éste territorio una orientación Norte Sur que hace límite con los
vacceos al oeste. Sin embargo Ptolomeo difiere de ésta visión y hace
otra delimitación distinta: al norte lindan con berones y
pelendones, al noreste con los várdulos y los vascones, al sureste
los celtíberos, al, noreste los carpetanos y al oeste los vacceos.
Los arévacos eran desconocidos hasta que se nombran por primera vez
en la primera guerra celtibérica. En 153 Apiano los vincula a la
ciudad de Numancia, siendo ésta la capital arévaca. Es la única
ciudad sobre la que Apiano coincide con Estrabón y Ptolomeo en
identificarla como arévaca (amen de la discrepancia de Plinio). En
las campañas del alto Duero dos ciudades polarizan las actuaciones:
Termes y Numancia, las únicas que se suponían supervivientes tras el
supuesto sometimiento de los arévacos en el 143.De las otras
ciudades únicamente tenemos especificado el caso de Lutia ( Apiano
texto 94 Historia Romana, "sobre Iberia"), mientras que Contrebia (Leúcada)
está en situación de paso entre los celtíberos del valle del Ebro y
los arévacos del Duero, asociándolos con ésta última etnia.
Por su parte la población de Lutia que Apiano menciona en su obra es
de gran importancia, pues constituye la base histórica de una de las
leyendas más antiguas de La Rioja,"Las cuatrocientas manos de Lutia"
la cual nos cuenta cómo en el 134 estando Numancia (arévaca) sitiada
por los romanos, el joven Retógenes se ofreció voluntario a ir a
pedir ayuda a las tribus hermanadas con ellos, en compañía de cuatro
hombres, los cuales esquivando las patrullas romanas pusieron rumbo
a su camino con la ayuda de la niebla. Tres días caminaron por
tierras amigas pasando Piqueras con nieve, llegando a la pelendona
ciudad de Lutia( ubicada entre las actuales Lumbreras y Viniegra de
Arriba) donde expusieron su empresa ante el estupor de los más
ancianos que rechazaron ayudarles por temor a la represalia romana.
Sin embargo en un grupo de jóvenes prendió la llama insurreccional
en apoyo de sus hermanos numantinos pese a la férrea oposición de
sus mayores; de modo que emprendieron la marcha hacia Numancia,
siendo sorprendidos en el alto de Piqueras por las tropas romanas,
las cuales les inflingieron el penoso castigo de cortarles la mano
derecha a todos y cada una de aquellos valientes jóvenes para que
nunca más levantasen su espada contra Roma....La
versión que nos da Apiano no coincide enteramente con la versión
popular pero merece ser mencionada por sus diferencias y su valor
histórico:
"Retógenes, un numantino apodado caraunio, después de convencer a 5
amigos cruzó sin ser descubierto en una noch de nieve el espacio que
separaba ambos ejércitos en compañía de otros tantos sirvientes y
caballos. Llevando una escala plegable saltaron sobre el muro de
circunvalación, después de matar a los centinelas de ambos lados
pasaron los caballos por medio de la escala y fueron a pedir ayuda a
las ciudades arévacas invocando lazos de sangre. Algunas ciudades no
les escucharon perollegaron a una ciudad rica "Lutia" distante
trescientos estadios, cuyos jóvenes simpatizaban vívamente con la
causa numantina e instaban a su ciudad a concertar una alianza, pero
los de más edad comunicaron éste hecho a escondidas a Escipión. Este
al recibir la noticia alrededor de la hora octava se puso en marcha
con lo mejor de sus topas ligeras y al amanecer rodeando Lutia
exigió a los cabecillas de los jóvenes. Después le dijeron que
habían huido de la cuidad. Ordenó Escipión saquear la cuidad si no
los entregaban y ellos por temor los entregaron en numero de 400.
Después de cortarles las manos levantó la guardia marchando a la
carrera."(texto
94 Apiano).
Véanse las diferencias de adscripción de Lutia y la villanización de
la conducta de los ancianos con respecto a la leyenda, además en el
texto de Apiano el número de jóvenes mutilados parece responder más
al temor al saqueo romano que al número de jóvenes valientes, y el
lugar de la tragedia es la propia Lutia y no el puerto de Piqueras.
Los
Pelendones:
La
visión tradicional los sitúa al norte de Soria, aunque Ocejo propone
como alternativa las tierras burgalesas. Ambas posturas surgen de la
diversa interpretación que se da a las fuentes clásicas referidas a
los pelendones en Plinio y Ptolomeo, lo que a la vez les relaciona
con la adscripción arévaca de Numancia, pues se la discute si
pertenece a una u otra etnia. La
mención de Numancia como pelendona contradice al resto de fuentes
conservadas, que la adscriben a los arévacos; así Plinio nos relata
en uno de sus pasajes: "El río Durio, de los más grandes de
Hispania, que ha nacido entre los pelendones y ha pasado cerca de
Numancia y luego corre entre los arévacos y los vacceos."
Incluso se ha querido ver en Tito Livio una referencia a los
pelendones, cuando refiriéndose a la campaña de Sertorio del 76,
cita junto con los arévacos a unos Cerindones, de los que no tenemos
más noticias; por lo que unánimemente se entiende que se refiere a
los pelendones, lo que implica su existencia en los inicios del
siglo I a.c. en contraste con lo que ocurre en el s.II, donde no hay
noticia de dicha etnia ni de los berones tampoco.
Las referencias de Plinio vinculando Numancia a los pelendones, y la
de Ptolomeo que les asigna la ciudad de Augustóbiga, han sido la
base de la reducción de ésta etnia al norte de la provincia de
Soria.(englobando los valles norte y sur respectivamente, a los pies
del puerto de Piqueras, lo cual explica la vinculación histórica de
Los Cameros; vertiente norte; con el norte de la actual provincia
de Soria, en la vertiente sur de dicho puerto; conformando un
conjunto geofísico uniforme).
Diversas teorías arqueológicas han tratado de aclarar la
localización real de dicha etnia; así Bosch y Taracena coinciden en
la antigüedad de la etnia, si bien apuntan a un posterior
desplazamiento por parte de los arévacos. Bosch propondrá una
delimitación exacta del territorio, de modo que el topónimo Fitero
será un indicador del antiguo límite de los pelendones,
atribuyéndoles Contrebia Leúcada . Los estudios posteriores no han
alterado sustancialmente la situación geográfica otorgada; si bien
merecen destacarse las teorías novedosas de Espinosa y Usero acerca
de la existencia en el territorio riojano de Tierra de Yanguas,
durante la época romano-imperial, de un grupo humano social y
culturalmente homogéneo, centrado económicamente en la ganadería
vacuna y en el aprovechamiento forestal y que identifica por la
práctica de una epigrafía funeraria común. Se trataría de un grupo
étnico de onomástica íbera que comparte con los pelendones el
hábitat pero que son cultural y étnicamente diferentes.(esto podría
dar que pensar sobre la posibilidad de una etnia alto-camerana,
origen de los actuales habitantes de ésta zona, que por otra parte,
comparten unas características antropológicas muy similares entre
sí).
Sin embargo Gómez Pantoja resuelve la homogeneidad lapidaria sobre
la base de su procedencia de una misma oficina lapidaria, negando
así la pretendida entidad étnica. Los datos arqueológicos
contradicen las tesis invasionistas arévacas y la posterior
recuperación del territorio por parte de los pelendones a partir de
la invasión romana.El problema de los pelendones es que sólo podemos
establecer su situación en base al estudio crítico de algunas
fuentes de época imperial, distantes en siglos al fenómeno de los
castros sorianos, periodo en que ha habido un cambio histórico
importante pero desconocido para el objeto de nuestro estudio.
Los pelendones según las únicas versiones tardías que tenemos de
ellos, se asentarían en el flanco sur de las sierras ibéricas
septentrionales y en el denominado corredor de Soria y Burgos;
territorio morfológicamente muy complejo y compartido, en el cual
conformarían un islote húmedo encajado entre las depresiones del
Duero y el Ebro; las sierras de Neila y la Demanda respectivamente,
dando lugar a un paisaje boscoso con buenos pastizales, prados
naturales y una importante zona metalogenética. Contrasta con dicho
relieve el citado corredor Soria-Burgos, por donde se abre paso el
río Arganda desarrollando unos suelos que permiten tanto la
explotación ganadera de los pastos como el cultivo
cerealista.(Actualmente el citado corredor lo ocupa la carretera
nacional que une Soria y Burgos, aprovechando el sendero natural
trazado por el cauce del río; cauce que por otra parte quedaba fuera
de las vías fluviales utilizadas por los romanos, con lo que se
explica la ausencia de citas sobre dicha zona en los itinerarios
romanos.)
UN EJEMPLO CONCRETO DE POBLADO, CONTREBIA LEUkADE:
La
ciudad celtíbera se asienta sobre el poblado hallstáttico
anteriormente existente aprovechando muchas de sus estructuras. Como
indica Taracena se trata de una ciudad de carácter militar como
evidencia el sistema defensivo realizado por sus habitantes,
mediante la realización de un profundo foso extrayendo piedra, al
que se adosa una muralla, que se suma al foso natural existente,
ampliando así la superficie comprendida.
Pese al lamentable estado actual del conjunto urbanístico se
conserva la configuración de la ciudad y la distribución de sus
elementos interiores, gracias a la planificación en ladera motivada
por las características naturales del terreno, que obligaron a sus
pobladores a excavar gran parte de las estructuras en la roca viva,
que las ha salvado de la erosión natural y del paso del tiempo. Se
cree que la nueva cuidad estaba habitada por los arévacos,
procedentes de la meseta, y que se superponen a los pelendones,
originarios pobladores del lugar. Sobre ésta población indígena no
tarda en llegar el influjo romano presente en la configuración de la
ciudad, y que se manifiesta dicho influjo en tres fechas claves:
1-
La campaña de Catón en Celtiberia, a comienzos del siglo II a.c. en
lo que debe interpretarse como una labor de reconocimiento del
terreno. Probablemente Catón regresase a través de Balsio, siguiendo
la ruta del Queiles, pero la construcción de Gracurris poco después,
invita a pensar que los romanos ya conocían la vía del Alhama que
conduce hasta el campamento romano de La Gran Atalaya, en las
proximidades de Numancia.
2-
La campaña de 188-187 que enfrentó a romanos y celtíberos en
las proximidades de Calahorra, con la derrota de los últimos y la
destrucción de los poblados del alto valle medio del Ebro, con el
consiguiente repliegue de celtíberos hacia la serranía. La
importancia de dicha fecha reside en aportar datos cronológicos
sobre la destrucción de poblados indígenas, las repercusiones que
pudo tener en la reorganización de la sociedad celtibérica y su
apresto al enfrentamiento directo.
3-
La fundación de Gracurris supone el inicio de la
consolidación del dominio romano en la zona, como precedente del
asalto a la Meseta; de forma que es fin de una fase de conquista
romana, e inicio de otra más ambiciosa.
Estos tres hitos demuestran la pronta presencia romana en la zona de
Contrebia Leukade, lo que forzosamente hubo de condicionar parte de
su actividad, especialmente si tenemos en cuenta los dos últimos
acontecimientos mencionados: la derrota celtíbera que empujó a éstos
hacia las montañas, y la fundación de la romana Gracurris en el
mismo cauce del Alhama en que se encuentra Contrebia.
Respecto a la ciudad, se
distinguen en ella dos grandes partes como son el sistema defensivo
y el urbanístico. Así pues el sistema defensivo lo conforman un foso
de 700 metros de longitud y 8 de profundidad; y una muralla circunvalante en torno al poblado constituida por alrededor de
10.000 metros cúbicos de piedra procedente del foso antes
mencionado. El sistema de infraestructuras se completa con una
conducción semiexterior acuífera que comunica el poblado con el
freático del Alhama a fin de resistir los asedios romanos, siendo
posteriormente perfeccionado al hacerlo subterráneo. Por lo que
respecta al sistema urbanístico, se compone el poblado de calles
alineadas siguiendo el perfil del terreno, con casas de planta
rectangular y de hasta tres alturas distribuidas a veces en tres
habitaciones en la planta baja las más completas, de forma que a
cada habitación se le asigna un cometido: la primera habitación
viene a ser el vestíbulo donde pueden almacenarse los productos de
consumo más inmediato, que suelen ofrecerse al visitante; la segunda
sala es la habitación principal, que está elevada del suelo quizá
para evitar la humedad del suelo, ya que posiblemente sería el
espacio reservado al descanso nocturno; por último algunas casas
cuentan con una tercera sala-almacén amplia por debajo del nivel del
suelo a modo de bodega. Finalmente señalar que en las zonas de
contacto entre la primera y la segunda sala se solía encontrar un
almacén de yeso con tapa; y que el suelo original de tierra fue
reemplazado por el mosaico, consecuencia de la influencia romana.
Contrebia Leukade aparece en la cita que hace Livio con motivo de
las guerras sertorianas en relación con las celtibéricas; por lo que
Taracena data el nacimiento de dicha ciudad en el año 180 a.c., a
raíz de la campaña de Graco contra la Celtiberia.
A la hora de hablar de su población
cabe recordar que las excavaciones realizadas señalan que la primera gente que ocupa
las ruinas es la misma que habita los castros sorianos. Así éste
pueblo sería el pelendón ,eso si, limitado al cerro oeste próximo al
río; con una fecha de llegada indeterminada aunque enclavada en la
Edad de Hierro.
Según Bosch al pueblo pelendón hay que estudiarlo unido al grupo
lusaciano representado hacia el Weser por los venetos que se
infiltraban entre los celtas; de forma que entre los años 700 y 650
a.c. se produce un desplazamiento poblacional originado por el
empuje de cimbrios, ambrones y germanos desde el oeste francés; que
da con los pelendones en el este de la meseta; estableciendo una
nueva frontera oriental siguiendo los límites de la provincia de
Zaragoza y Soria, subiendo hasta Fitero cuyo topónimo nos indica,
según Taracena, el límite de ésta tribu; de forma que Contrebia
queda comprendida en dicha delimitación.
Sin embargo el apogeo de Contrebia no se produjo hasta su ocupación
arévaca, que en su movimiento expansivo van absorbiendo a su paso
los diferentes grupos de comunidades pelendonas de menor tamaño y
organización más rudimentaria. Esto se produce en un momento
comprendido entre la segunda mitad del siglo IV y la primera del
siglo III a.c. de forma que los arévacos van a modificar la economía
y urbanismo pelendones con su nuevo carácter más belicoso y bases
económicas distintas; fijando loas pautas de lo que será la cultura
celtibérica con un nuevo concepto de poblado; capaz de albergar unas
5000 personas en situación de normalidad, cifra que se elevó durante
los asedios por la concurrencia de los habitantes que en ella se
refugiaron, debiendo soportar prolongados sitios romanos posibles
gracias a la planificación defensiva del poblado.
El
modelo económico de los arévacos difiere del de los pelendones; de
modo que a una economía pastoril le sucede otra de tipo agrícola
cerealista, complementada por la ganadería. También cabe destacar en
éste apartado la actividad metalúrgica, como muestran las escorias
ferruginosas concentradas especialmente en la zona norte cercana al
río, donde debía de encontrarse la fundición.
Esta última actividad supone el aprovechamiento de los recursos
naturales del terreno como son los minerales de hierro presentes en
las areniscas cercanas, que si bien presentaban el inconveniente de
su alto contenido en azufre, supieron contrarrestarlo con un proceso
de fundición lento mediante temperaturas no muy elevadas ayudado por
el empleo de fundentes; obteniendo un acero de gran calidad.
En el último capítulo de
este apartado, dedicado a las comunicaciones, se resalta que el
valle del Ebro y la meseta castellana se encuentran comunicados por
una serie de vías naturales formados por los cauces de los afluentes
de la ribera derecha del Ebro. No fue hasta la invasión romana
cuando dichas vías adquieren una importancia unida a la consecución
de los objetivos fijados en el momento concreto.De
los caminos naturales que unen la parte superior del valle medio del Ebro con Numancia, los más importantes son los que siguen los cauces
fluviales de los ríos Cidacos, Iregua y Alhama. Así los dos primeros
los recoge Schulten como vías directas entre Calagurris y Varea con
Numancia respectivamente, los restos de su trazado han servido para
comprobar el que seguía la ruta del Iregua a través del puerto de
Piqueras. Taracena piensa que debe haber al menos un camino
indígena, siguiendo el cauce del río; si bien Hernández Vera piensa
que podían llegar a tres por medio de tres cauces fluviales, apoyado
en datos topográficos:
-
Iregua: Vía Varea-Numancia (atravesando el puerto de Piqueras
1790m altura)
-
Cidacos: Vía Calahorra-Numancia ( por el puerto de Oncala
1600m altura)
-
Alhama: Vía Alfaro-Numancia ( por el Puerto del Madero 1100m
altura)
Así en opinión de H. Vera la topografía del terreno hacía
frecuentemente transitable la vía del Alhama, mientras que las otras
dos permanecían cerradas en invierno por evidentes motivos
climatológicos.
Conclusiones
El
nombre de Contrebia Leukade se lo dan los arévacos que configuran la
ciudad de modo definitivo ampliándola y fortificándola. La mayor
parte de la nueva ciudad se asienta sobre la ladera , las casas se
distribuyen en grupos siguiendo las curvas del nivel y cortadas en
la piedra para crear superficies planas que se erigen en escalones.
Contrebia tomó parte en las guerras Sertorianas, siendo tomada en el
año 77 a.c. Su destrucción definitiva se produce a mediados del
siglo I a.c. a raíz de la derrota de los pompeyanos y el
desmantelamiento de los oppida indígenas del Ebro. Su población es
trasladada en masa a lugares llanos desprovistos de defensas. A
finales del siglo III la inseguridad general hace que la población
del llano busque refugio en las ruinas de la ciudad, recuperando
cierta importancia perdida gracias a su posición respecto de la vía
del Alhama; de forma que se restaura el sistema defensivo y
reorganiza el espacio interior, aprovechando y modificando a la vez
su configuración original.
Diego Collado
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Nota del autor
Durante éste trabajo he intentado realizar una visión lo más
completa y cercana posible de la presencia de los celtíberos en La
Rioja, alejada de la mera enumeración de cifras y nombres; teniendo
en cuenta la dificultad que supone realizar una delimitación
geográfica que no coincide con la actual de dicha Comunidad
Autónoma; e intentando reflejar todas las posturas doctrinales que
han estudiado el tema.
Asimismo he tratado de realizar una aproximación lo más fiel posible
a los pobladores indígenas de ésta región con anterioridad a la
conquista romana, refiriéndome a los romanos a veces sólo en lo
necesario para ilustrar el tema y complementar aquello que no se
conoce por otro medio; intentando mostrar la imagen de un pueblo
como el celtíbero, que se defendía del invasor como la hormiga del
gigante. No
hay más que ver lo que nos ha quedado de los romanos y lo que
conservamos de los celtíberos; sin duda el distinto grado de
desarrollo determinó el curso de la historia.
De los romanos
conservamos su idioma, derecho, construcciones y saberes, que todo
el mundo conoce en mayor o menor medida, pero de los celtíberos no
tenemos sino testimonios manipulados de los propios romanos, ruinas
decrépitas y estudios doctrinales que se contradicen entre sí, y
evidentemente el nivel de conocimiento e interés general sobre éste
tema es mucho menor, como demuestra por ejemplo, el lamentable
estado de las ruinas de Contrebia Leukade
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BIBLIOGRAFÍA:
--
Los Celtíberos. Francisco Burillo. Barcelona 1998.
--Las Ruinas de Inestrillas. Estudio arqueológico. J. A.
Hernández Vera. Logroño. 1982.
--
Historia y Antiguas Leyendas de La Rioja. Enigmas de una
Región. Alfredo Gil del Río. Logroño 1978.
--Contrebia Leukade: Aguilar del Río Alhama. Texto y
fotografías. J.A. Hernández Vera. Logroño 1999.
--La Rioja como Sistema. Ignacio Granado Hijelmo. Logroño 1997.
--Leyendas de La Rioja. Recopilación 2001. Varios autores.
Logroño 2001.
--
Historia Romana. Sobre Iberia. Apiano. |