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Celtíberos en La Rioja, el origen de una Región

Diego Collado

 

PRIMERA APROXIMACIÓN AL MUNDO CELTÍBERO:

      Lo primero que hay que señalar al estudiar éste tema es que las noticias que nos han llegado de los pobladores peninsulares prerromanos son tardías (no tenemos constancia escrita de su existencia hasta el s. II a.c.) y proceden en su mayoría de autores clásicos, frecuentemente romanos, que en su conquista de la península recogen las diferentes gentes que encuentran a su paso, con una heterogeneidad propia de aquel que desconoce el terreno en que se mueve e infravalora las poblaciones que encuentra a su paso.Los textos clásicos reflejan la existencia en la península de pobladores indígenas con diversas características, homogeneizadas bajo la basta denominación de "celtiberi" que en función de la época de que se trate abarcan un marco territorial más o menos amplio en función de factores tan diversos como las alianzas entre pueblos o el grado de dominación romana de la península; ofreciéndonos con todo una visión externa, cuando no estereotipada, de unas tribus indígenas que a duras penas consiguen identificar bajo vocablos creados ad hoc por el propio cronista; lo cual hace que haya tribus que sólo se mencionen en alguno de los referidos testimonios.

     Por otra parte para completar ésta incompleta información sobre los celtíberos que mejor manera de hacerlo que acudir a los vestigios de dicha civilización que han llegado hasta nuestros días, como son los textos en lengua escrita y los restos arqueológicos; lo que tampoco nos aclara mucho éste tema. Los restos arqueológicos no son demasiado abundantes ni completos; y los textos en lengua celtíbera se concretan en téseras de hospitalidad, topónimos de cecas o centros de población, y antropónimos. Lengua además que no es uniforme y que frecuentemente sufre influencia de las regiones limítrofes.

      Así pues si realmente queremos llegar al conocimiento del mundo celtíbero a través  de los datos existentes habremos de hacer una labor de implementación  y estudio conjunto y crítico de los mismos.

 

ALGUNOS DATOS SOBRE LOS CELTÍBEROS

Antropología física

Las características antropológicas recogidas por los textos romanos no dan sino una vasta diferenciación entre los íberos( bajos, magros y de tipo moreno) y los galos (altos, bastos y rubios) identificando a éstos últimos con los celtas y los arios; tesis que retoma Schulten para formular una pretendida teoría sobre la pureza de la etnia celta, insostenible desde el punto de vista practico dado que es inevitable que la convivencia de íberos y celtas, no desembocase en la consecuencia natural de la futura mezcla de las dos etnias ( si es que eran puras en origen) mediante las relaciones personales, económicas y culturales. Floro en el 154 a.c. nos da testimonio escrito de relaciones de hospitalidad basada en la consanguinidad entre arévacos y segidenses , motivada por la guerra contra  los romanos. Sin embargo la importancia de dicho testimonio no radica en la idea de la consanguinidad, posiblemente con una acepción tan amplia como el concepto de pueblo que utiliza Savigny; sino por la existencia de un vínculo entre dos etnias  celtíberas distintas como son los arévacos y los segidenses (pertenecientes a la etnia bela); si bien hay que matizar que dicha hospitalidad está referida a un motivo y momento concreto, como es la causa común que supuso "la guerra de los romanos".

      Por su parte Gil del Río en su obra "Historia y antiguas leyendas de La Rioja" abordará con detenimiento la tribu de los berones, atribuyéndoles unas características intermedias entre el celta: braquicéfalo, de estatura media, pelo castaño; y el Homo europeus: dolicéfalo, rubio y de estatura alta. Asimismo parece relevante destacar la posición social de la mujer, similar a la del hombre, al que ayudaba en la agricultura; así como su carácter, no menos belicoso que el de sus vecinos, aunque más sedentario debido a sus  costumbres agrícolas. Respecto a su vestimenta Estrabón nos da noticia de que vestían como los galos, no faltando el tradicional sayo.  

      En lo que se refiere a la lengua los referentes escritos de una originaria lengua celtíbera hemos de buscarlos en inscripciones grabadas en diversos objetos, frecuentemente cerámicos, cuando no en lápidas romanas de onomástica celtíbera. Otros datos que nos dan noticia de una lengua original son los topónimos  y antropónimos; si bien éstos no han llegado hasta nuestros días sino por medio de los autores clásicos, con gran abundancia de ellos en la cornisa mediterránea peninsular. Sin embargo se debe destacar llegado a éste punto que no se trataba de una lengua uniforme y común a toda la península, ni tampoco se puede decir que hubiera una lengua propia para cada tribu o etnia; sino que los diversos dialectos existentes en la época se englobaban en dos grandes subgrupos como son el de la lengua íbera propiamente dicha, y el de la celtíbera, producto de la fusión de la lengua celta originaria de tribus provenientes del norte de la península y la íbera peninsular.

    Sin embargo las relaciones debieron crear un verdadero bilingüismo, al menos en el seno de la unidad familiar surgida de la unión de personas de diferente lengua, y en los comerciantes y responsables de las relaciones políticas con los habitantes de otras zonas lingüísticas. Posteriormente, con la llegada del latín fruto de la invasión romana se llegará a un trilingüismo, y será ésta lengua finalmente la que termine por imponerse a las lenguas indígenas.

    Finalmente y para terminar con éste análisis lingüístico cabe traer hasta aquí la teoría de Unterman el cuál considera la península ibérica dividida en dos grandes áreas dialectales: la lusitano-gallega;  y  la más oriental, que comprendería el área que ha conservado textos en lengua celtíbera (vertiente mediterránea) y  el área étnica celtíbero-cántabro- vettón. Dejando así un espacio de transición entre el ámbito vascón y el ibérico.

 

Costumbres, cultura y estructura socio-política

      En el caso de las etnias celtibéricas la dicotomía  valle - montaña es de especial relevancia dadas las peculiares características del Sistema Ibérico que posibilitan el cultivo cerealista en zonas intramontañosas; a la par que existen una diversidad de afloramientos metalíferos, especialmente cobre, plata, plomo y hierro.No es difícil encontrar etnias vinculadas a una economía determinada, como es el caso de los berones, asentados en los valles la ribera riojana del Ebro; desarrollando labores agropecuarias y dejando las montañas para los pelendones y arévacos.

     Al hablar de las costumbres irremediablemente debamos referirnos a los ritos, por otra parte comunes en muchos casos, entre diferentes etnias continentales; como es el caso de la deidad "Lug", que refuerzan el vínculo con el mundo celta, así como fenómenos similares a escala peninsular como son los ritos funerarios de cremación o la exposición de cadáveres propia del valle del Ebro. Por lo que se refiere a ritos religiosos, se encuadran dentro de la tradición animista de culto al sol, la luna, y los astros con ceremonias de culto presididas por los sacrificios de animales y danzas rituales; como ha perdurado hasta hace no mucho en el valle de Ocón, en La Rioja.

      El aspecto de la cultura material debe hacerse a través del análisis arqueológico por lo que las zonas más documentadas serán aquellas donde los yacimientos de éste tipo son más numerosos; lo cual hay que someterlo una vez más al tamiz de la influencia intra-étnica; de modo que las innovaciones no tardan mucho en difundirse de una etnia a sus vecinas; llegando a la conclusión de que el promedio compartido entre tribus unidas por el idioma es del 70 por 100. La etnia puede desarrollar un tipo de hábitos y costumbres determinados en aras de afianzar su identidad y marcar las diferencias respecto de grupos vecinos; sin embargo esto sólo es apreciable por el observador externo que lo contrapone a las suyas propias, como sucede con los escritores grecolatinos, si bien dichas referencias parten frecuentemente de la aplicación de los tópicos habituales al describir una población bárbara.

    Los hallazgos arqueológicos no dejan de ser menos engañosos por cuanto nos dan la localización final de objetos procedentes de dicha época, pero las cerámicas, fíbulas, broches, armas.. etc. se mueven por circuitos comerciales y suelen por tanto trascender el territorio étnico; así aparecen en Contrebia Leúcada cráteras  cuyo centro de producción no parece hallarse muy alejado de Contrebia Belaisca.    En definitiva, es difícil hallar un elemento que sea específico de una determinada etnia, porque si en algún momento lo fue, el paso del tiempo acabó por hacerlo extensivo al resto de las poblaciones indígenas. El concepto de etnia trata de acotar una realidad como es el de las diferentes agrupaciones humanas indígenas, basándose en una serie de criterios de diversa índole. Así, según los criterios políticos, se dividen en dos clases según A. Ruiz:

-Etnias primarias o parentales: se originan en una estructura preestatal,  tienen una organización política tribal basada en el parentesco y la costumbre,  originariamente no hay una jefatura.

- Etnias secundarias o estamentales: se originan dentro de un estado, surgen como elaboración ideológica de una conciencia de grupo vinculada a la aparición del estado. Se institucionaliza la autoridad, desaparecen los vínculos de parentesco como base de la organización y se sustituyen por vínculos  territoriales con lo que se engloba a varias etnias bajo una misma organización.

    La existencia de un poder centralizado dará lugar a que desde él se reinterpreten o generen elementos que den identidad al estado. La desaparición de éste por medio de una conquista puede dar lugar a la perduración de su antigua etnicidad y a una reivindicación de su antigua estatalidad , y por lo tanto independencia.

    Las etnias celtíberas pueden considerarse entidades de carácter supraestatal, dado que articulan su organización en torno a la ciudad, siendo ésta el paso obligado de todo el ordenamiento político de la sociedad celtíbera; pese a lo cual no existe un verdadero estado centralizado identificado con una etnia determinada, sino que las nuevas unidades políticas (ciudades estado) atomizan el territorio. Y por otra  parte el desarrollo pleno de la estructura estatal celtíbera de produce en el s. II, en el seno del estado imperialista romano, que aprovecha la estructura sociopolítica indígena para la explotación del territorio conquistado.Finalmente, solo nos queda analizar en éste apartado el sistema jurídico de éstos pueblos indígenas; que como no podía ser de otra manera, se rigen por un sistema jurídico consuetudinario de honda aceptación, plagado de referencias mágicas, en el que se contemplan penas tales como la lapidación para los parricidas o la muerte por despecho para algunos condenados; sin embargo ya se contemplan instituciones como la herencia para los hijos o la dote para la mujer, de condición social similar a la del hombre. La  conquista romana supondrá un perfeccionamiento de las formas procesales, ausentes hasta entonces, y una posterior unificación de los derechos hispano- romano- germánico en la lex visigothorum de Recesvinto (654?).

 

LOS CELTÍBEROS EN LA RIOJA

La confusa etnicidad de La Rioja Baja

     Hay en La Rioja una comarca conocida con el nombre de Rioja Baja que se halla vertebrada entre los ríos Cidacos y Alhama, sede actual de los importantes núcleos de Calahorra, Arnedo, Alfaro y Cervera. Al menos tres de éstas poblaciones proceden en su actual ubicación o en su entorno cercano, de una ciudad prerromana; situada en los tramos iniciales y finales de dichos ríos; como es el caso de la originaria Contrebia Leúcada y Gracurris en el río Alhama. Dichas poblaciones indígenas fueron ubicadas en inteligente aprovechamiento de las características de su red hidrográfica y por la vinculación de ésta con caminos naturales y suelos aluviales así como de los recursos metalísticos de los montes del Sistema Ibérico. El tramo inicial de dichos ríos vendría a ser una zona de contacto con los arévacos, a quienes podría atribuirse la ciudad existente en Villar del Río y Contrebia Leúcada.

     Los datos disponibles en el s.II nos dan la siguiente delimitación geográfica: quedan al suroeste los arevacos, al noroeste los vascones y al sureste los lusones; por lo que se plantea la posibilidad de conferir a éste territorio una etnicidad propia o considerarlo prolongación de alguna de las etnias mencionadas.Así para Ptolomeo son de adscripción vascona, pero las características que presenta durante la conquista romana han de analizarse de forma independiente de los acontecimientos posteriores.

    Las interpretaciones hechas hasta ahora han seguido la línea marcada por Bosch Gimpera, que atribuye a los vascones únicamente Calagurris y Gracurris; así como Taracena propone en su estudio "La antigua población de La Rioja", que los pelendones ocuparían la zona de la sierra mientras que los vascones se extenderían por la mayor parte del territorio analizado. De éste modo la contradicción con Tito Livio, que atribuye Calagurris a los celtíberos, la resuelve Taracena diciendo que es un error de Livio.

"Tiberio Sempronio Graco, procónsul, recibió la sumisión de los celtíberos vencidos, y como recuerdo de sus hechos, fundó en España la cuidad de Gracurris"( Tito Livio, per. 41).

      La adscripción étnica de ésta zona es independiente de la interpretación  que se haga de la población que acoge la fundación de Gracurris. Se forman al respecto dos posturas enfrentadas: la de quienes defienden la continuidad étnica al poblarse con los mismos celtíberos originarios; y por otra parte los que remontan a éste momento la adscripción vascona existente en el siglo siguiente y con ella la erradicación de la población celtibérica. Sin embargo ambas posturas resultan del todo irrelevantes a quien pretenda conocer la etnicidad anterior. Lo cierto es que éste territorio es muy representativo de lo que es La Rioja en si misma, y el papel que  ha desarrollado a lo largo de  historia; ya que se configura como una zona de contacto donde confluyen distintas etnicidades, el análisis lingüístico de las leyendas monetales y de los topónimos fundamenta esta visión de zona de paso y mezcla.

      Por otra parte no debemos olvidar el hecho de la existencia en éste territorio de cecas con la terminación  celtibérica "-cos" de la que únicamente está localizada "Calacoricos"; lo cual separa dicho territorio del ámbito vascón a la vez que lo vincula al berón donde es mas frecuente dicha terminación. Si bien el consenso es unánime en atribuir a La Rioja  Baja una adscripción celtibérica; las diferencias aparecen a la hora de concretar la etnia celtíbera concreta a la que pertenecía; así con los berones  guardan gran similitud al pertenecer al grupo "-cos", pero la atribución a dicho grupo duplicaría el territorio teórico de los berones, fijado por Livio y Ptolomeo, sin cambios en la orientación económica.

   Por último queda una opción que no deja de ser novedosa como es la posibilidad de atribuir dicha zona a una etnia propia y nueva no mencionada por los autores clásicos. Dicha posibilidad cobra fuerza teniendo en cuenta que conforma una comarca geoeconómica de dimensiones similares a las atribuidas a los lusones y berones ; además el hecho de no mencionarla los autores clásicos no significa que no existiera, como ocurre con la propia ciudad de Arecorata, sumamente importante en el ámbito celtibérico, y que de encontrarse en dicho territorio bien podría ser la capital del mismo, y por tanto quedaría demostrada la nueva etnia.

 

TRIBUS CELTÍBERAS EN LA RIOJA:

Los Berones: Cuenta una antigua tradición que Túbal, hijo de Jafet y nieto de Noé, atravesando el Mediterráneo, fue impulsado por la corriente hacia el interior de la península a través del río Ebro hasta alcanzar la ciudad de Varia..Un  día unas tribus nómadas llegarán asimismo a dicho cauce, quedando maravillados de la riqueza de la región y estableciéndose en sus valles, de donde tomarán su nombre: "bera" Erribera" "tierra baja".Por lo que respecta a tradición escrita; los berones no aparecen citados hasta época de Augusto; con motivo de las guerras sertorianas. Del mismo modo Estrabón los cita haciendo una vasta diferenciación respecto de sus vecinos: "Al norte de los celtíberos están los berones, que son vecinos de los cántabros coniscos y tomaron parte en la inmigración céltica. Su ciudad es Varia que está en el paso del Ebro." Del anterior texto se pueden sacar dos conclusiones; si bien una es más discutible que otra: de una parte parece incontestable que dicha etnia tenía la capitalidad en Varia/ Varea; en lo que con posterioridad fue importante centro romano (aprovechamiento de la infraestructura indígena por parte romana).

   Por otra parte Estrabón señala la vinculación de los berones  con los celtas pero los estudiosos del tema no se ponen de acuerdo al respecto ni siquiera sobre extremos como la dependencia  respecto de otra etnia (arévacos) o formar parte de la supraorganización celtíbera.

    Lo cierto es que se da una ausencia de referencias a los berones durante la conquista romana del Ebro, posiblemente por aparecer bajo la denominación genérica de celtíberos que en el 188 se enfrentan a las legiones romanas en Calagurris, y se les supone pacificados cuando en el 134 Escipión atraviesa su territorio en dirección a los vacceos. Sin embargo habremos de esperar a los enfrentamientos de Sertorio y Pompeyo en ésta parte del Ebro para tener referencias sobre la existencia de los berones; dado que tanto Estrabón como Tito Livio se basan en la desaparecida obra " Historia de Pompeyo" de Posidonio para proporcionarnos datos sobre la existencia de dicha etnia con anterioridad al 77 a.C. su territorio y límites con otras tierras vecinas; así lo señala Pérez Vilatela.

    Ptolomeo al definir el territorio de los berones menciona ciudades como Libia,Vareia y Tritium.

   De las cecas encontradas deben rechazarse las atribuidas a Libiacos por no ser mas que una falsificación de una de Uaracos. Ésta última ceca sería la  ciudad indígena antecesora de Vareia que contra la opinión general debiera de encontrarse según Espinosa no junto a la ciudad de Logroño; sino más bien próximo al yacimiento de la custodia de Viana. A éstas se asocian las monedas de "titiacos", donde sustituyen las palabras Auta y Teuta por palmas. Con Tritium debiera encontrarse según Espinosa en el importante yacimiento del Villar de Bobadilla, en la margen izquierda del Najerilla, a 8,5 km del yacimiento alfarero romano. La delimitación de ésta etnia hay que hacerla teniendo en cuenta a los diversos autores clásicos y corrigiendo errores de algunos, pero ésta vendría a ser la siguiente: al norte se sitúan los várdulos, al este la Rioja Baja con una adscripción étnica confusa, y posteriormente a partir de Sertorio los vascones (aliados de los Romanos); y finalmente al sur los arévacos y pelendones.

      Finalmente señalar un dato sobre el carácter berón, pacífico y sedentario cobijados en cuevas; que sin embargo no dudaron el luchar por defender las tierras y ríos  que fueron su hogar; a diferencia de sus vecinos vascones que prefirieron aliarse con el invasor romano; una  astuta maniobra diplomática que les proporcionó el dominio de la Rioja Baja a partir de Sertorio.

 Los Arévacos: aparecen mencionados en los textos de Plinio y Ptolomeo donde señalan las ciudades que les pertenecen, sin embargo el problema radica tanto en la ubicación de dichas poblaciones como en la concreta etnicidad de Numancia y por tanto del alto Duero, que para Plinio se adscribe a los pelendones, mientras que para Ptolomeo corresponde a los arévacos. No obstante señalar que ambas son fuentes tardías que nada aportan sobre la situación prerromana. Así Plinio se refiere a los arévacos en el siguiente texto: "A los arévacos ha dado nombre el río Areva; de éstos son 6 las poblaciones: Secontia y Uxama (nombres que ha menudo se usan en otros lugares) y además Segovia, Nova Augusta, Termes y la misma Clunia , límite de la Celtiberia." Hete aquí la primera interpretación de un escritor clásico sobre el nombre de una etnia celtibérica, tomando el nombre del actual río Araviana que nace en el Moncayo; hipótesis que parecen demostrar los estudios arqueológicos más recientes.

      Plinio es el único autor clásico que asocia explícitamente Numancia con la etnia pelendona. La teoría de Schulten de una pertenencia inicial de Numancia a los pelendones, su conquista por los arévacos y la remisión de su territorio de nuevo a los pelendones tras ser destruida por las guerras celtibéricas; continuó siendo defendida por Bosch, quien llegó a interpretar la pertenencia del nivel inferior del yacimiento de Numancia a la "cultura de los pelendones" añadiendo el argumento arqueológico a sus tesis invasionistas; que no dejan de ser una hipótesis de algo que no conocemos con seguridad. Volviendo a Plinio, éste describe como perteneciente a los arévacos un territorio delimitado por la zona de transición entre el área montañoso del Sistema Ibérico y la depresión del Duero dándole a éste territorio una orientación Norte Sur que hace límite con los vacceos al oeste. Sin embargo Ptolomeo difiere de ésta visión y hace otra delimitación distinta: al norte lindan con berones y pelendones, al noreste con los várdulos y los vascones, al sureste los celtíberos, al, noreste los carpetanos y al oeste los vacceos.

     Los arévacos eran desconocidos hasta que se nombran por primera vez en la primera guerra celtibérica. En 153 Apiano los vincula a la ciudad de Numancia, siendo ésta la capital arévaca. Es la única ciudad sobre la que Apiano coincide con Estrabón y Ptolomeo en identificarla como arévaca (amen de la discrepancia de Plinio). En las campañas del alto Duero dos ciudades polarizan las actuaciones: Termes y Numancia, las únicas que se suponían supervivientes tras el supuesto sometimiento de los arévacos en el 143.De las otras ciudades únicamente tenemos especificado el caso de Lutia ( Apiano texto 94 Historia Romana, "sobre Iberia"), mientras que Contrebia (Leúcada) está en situación de paso entre los celtíberos del valle del Ebro y los arévacos del Duero, asociándolos con ésta última etnia.

     Por su parte la población de Lutia que Apiano menciona en su obra es de gran importancia, pues constituye la base histórica de una de las leyendas más antiguas de La Rioja,"Las cuatrocientas manos de Lutia" la cual nos cuenta cómo en el 134 estando Numancia (arévaca) sitiada por los romanos, el joven Retógenes se ofreció voluntario a ir a pedir ayuda a las tribus hermanadas con ellos, en compañía de cuatro hombres, los cuales esquivando las patrullas romanas pusieron rumbo a su camino con la ayuda de la niebla. Tres días caminaron por tierras amigas pasando Piqueras con nieve, llegando a la pelendona ciudad de Lutia( ubicada entre las actuales Lumbreras y Viniegra de Arriba) donde expusieron su empresa ante el estupor de los más ancianos que rechazaron ayudarles por temor a la represalia romana. Sin embargo en un grupo de jóvenes prendió la llama insurreccional en apoyo de sus hermanos numantinos pese a la férrea oposición de sus mayores; de modo que emprendieron la marcha hacia Numancia, siendo sorprendidos en el alto de Piqueras por las tropas romanas, las cuales les inflingieron el penoso castigo de cortarles la mano derecha a todos y cada una de aquellos valientes jóvenes para que nunca más levantasen su espada contra Roma....La versión que nos da Apiano no coincide enteramente con la versión popular pero merece ser mencionada por sus diferencias y su valor histórico:

"Retógenes, un numantino apodado caraunio, después de convencer a 5 amigos cruzó sin ser descubierto en una noch de nieve el espacio que separaba ambos ejércitos en compañía de otros tantos sirvientes y caballos. Llevando una escala plegable saltaron sobre el muro de circunvalación, después de matar a los centinelas de ambos lados pasaron los caballos por medio de la escala y fueron a pedir ayuda a las ciudades arévacas invocando lazos de sangre. Algunas ciudades no les escucharon perollegaron a  una ciudad rica "Lutia" distante trescientos estadios, cuyos jóvenes simpatizaban vívamente con la causa numantina e instaban a su ciudad a concertar una alianza, pero los de más edad comunicaron éste hecho a escondidas a Escipión. Este al recibir la noticia alrededor de la hora octava se puso en marcha con lo mejor de sus topas ligeras y al amanecer rodeando Lutia exigió a los cabecillas de los jóvenes. Después le dijeron que habían huido de la cuidad. Ordenó Escipión saquear la cuidad si no los entregaban y ellos por temor los entregaron en numero de 400. Después de cortarles las manos levantó la guardia marchando a la carrera."(texto 94 Apiano).

Véanse las diferencias de adscripción de Lutia y la villanización de la conducta de los ancianos con respecto a la leyenda, además en el texto de Apiano el número de jóvenes mutilados parece responder más al temor al saqueo romano que al número de jóvenes valientes, y el lugar de la tragedia es la propia Lutia y no el puerto de Piqueras.

 Los Pelendones: La visión tradicional los sitúa al norte de Soria, aunque Ocejo propone como alternativa las tierras burgalesas. Ambas posturas surgen de la diversa interpretación que se da a las fuentes clásicas referidas a los pelendones en Plinio y Ptolomeo, lo que a la vez les relaciona con la adscripción arévaca de Numancia, pues se la discute si pertenece a una u otra etnia. La mención de Numancia como pelendona contradice al resto de fuentes conservadas, que la adscriben a los arévacos; así Plinio nos relata en uno de sus pasajes: "El río Durio, de los más grandes de Hispania, que ha nacido entre los pelendones  y ha pasado cerca de Numancia y luego corre entre los arévacos y los vacceos."

      Incluso se ha querido ver en Tito Livio una referencia a los pelendones, cuando refiriéndose a la campaña de Sertorio del 76, cita junto con los arévacos a unos Cerindones, de los que no tenemos más noticias; por lo que unánimemente se entiende que se refiere a los pelendones, lo que implica su existencia en los inicios del siglo I a.c. en contraste con lo que ocurre en el s.II, donde no hay noticia de dicha etnia ni de los berones tampoco. Las referencias de Plinio vinculando Numancia a los pelendones, y la de Ptolomeo que les asigna la ciudad de Augustóbiga, han sido la base de la reducción de ésta etnia al norte de la provincia de Soria.(englobando los valles norte y sur respectivamente, a los pies del puerto de Piqueras, lo cual explica la vinculación histórica de Los Cameros; vertiente norte; con el norte de la  actual provincia de Soria, en la vertiente sur de dicho puerto; conformando un conjunto geofísico uniforme). 

    Diversas teorías arqueológicas han tratado de aclarar la localización real de dicha etnia; así Bosch y Taracena coinciden en la antigüedad de la etnia, si bien apuntan a un posterior desplazamiento por parte de los arévacos. Bosch propondrá una delimitación exacta del territorio, de modo que el topónimo Fitero será un indicador del antiguo límite de los pelendones, atribuyéndoles Contrebia Leúcada . Los estudios posteriores no han alterado sustancialmente la situación geográfica otorgada; si bien merecen destacarse las teorías novedosas de Espinosa y Usero acerca de la existencia en el territorio riojano de Tierra de Yanguas, durante la época romano-imperial, de un grupo humano social y culturalmente homogéneo, centrado económicamente en la ganadería vacuna y en el aprovechamiento forestal y que identifica por la práctica de una epigrafía funeraria común. Se trataría de un grupo étnico de onomástica íbera que comparte con los pelendones el hábitat pero que son cultural y étnicamente diferentes.(esto podría dar que pensar sobre la posibilidad de una etnia alto-camerana, origen de los actuales habitantes de ésta zona, que por otra parte, comparten unas características antropológicas muy similares entre sí). Sin embargo Gómez Pantoja resuelve la homogeneidad lapidaria sobre la base de su procedencia de una misma oficina lapidaria, negando así la pretendida entidad étnica. Los datos arqueológicos contradicen las tesis invasionistas arévacas y la posterior recuperación del territorio por parte de los pelendones a partir de la invasión romana.El problema de los pelendones es que sólo podemos establecer su situación en base al estudio crítico de algunas fuentes de época imperial, distantes en siglos al fenómeno de los castros sorianos, periodo en que ha habido un cambio histórico importante pero desconocido para el objeto de nuestro estudio.

       Los pelendones según las únicas versiones tardías que tenemos de ellos, se asentarían en el flanco sur de las sierras ibéricas septentrionales y en el denominado corredor de Soria y Burgos; territorio morfológicamente muy complejo y compartido, en el cual conformarían un islote húmedo encajado entre las depresiones del Duero  y el Ebro; las sierras de Neila y la Demanda respectivamente, dando lugar a un paisaje boscoso con buenos pastizales, prados naturales y una importante zona metalogenética. Contrasta con dicho relieve el citado corredor Soria-Burgos, por donde se abre paso el río Arganda desarrollando unos suelos que permiten tanto la explotación ganadera de los pastos como el cultivo cerealista.(Actualmente el citado corredor lo ocupa la carretera nacional que une Soria y Burgos, aprovechando el sendero natural trazado por el cauce del río; cauce que por otra parte quedaba fuera de las vías fluviales utilizadas por los romanos, con lo que se explica la ausencia de citas sobre dicha zona en los itinerarios romanos.)

UN EJEMPLO CONCRETO DE POBLADO, CONTREBIA LEUkADE:

    La ciudad celtíbera se asienta sobre el poblado hallstáttico anteriormente existente aprovechando muchas de sus estructuras. Como indica Taracena se trata de una ciudad de carácter militar como evidencia el sistema defensivo realizado por sus habitantes, mediante la realización de un profundo  foso extrayendo piedra, al que se adosa una muralla, que se suma al foso natural existente, ampliando así la superficie comprendida. Pese al lamentable estado actual del conjunto urbanístico se conserva la configuración de la ciudad y la distribución de sus elementos interiores, gracias a la planificación en ladera motivada por las características naturales del terreno, que obligaron a sus pobladores a excavar gran parte de las estructuras en la roca viva, que las ha salvado de la erosión natural  y del paso del tiempo. Se cree que la nueva cuidad estaba habitada por los arévacos, procedentes de la meseta, y que se superponen a los pelendones, originarios pobladores del lugar. Sobre ésta población indígena no tarda en llegar el influjo romano presente en la configuración de la ciudad, y que se manifiesta dicho influjo en tres fechas claves:

 1-     La campaña de Catón  en Celtiberia, a comienzos del siglo II a.c. en lo que debe interpretarse como una labor de reconocimiento del terreno. Probablemente Catón regresase a través de Balsio, siguiendo la ruta del Queiles, pero la construcción de Gracurris poco después, invita a pensar que los romanos ya conocían la vía del Alhama que conduce hasta el campamento romano de La Gran Atalaya, en las proximidades de Numancia.

2-     La campaña  de 188-187 que enfrentó a romanos y celtíberos en las proximidades de Calahorra, con la derrota de los últimos y la destrucción de los poblados del alto valle medio del Ebro, con el consiguiente repliegue de celtíberos hacia la serranía. La importancia de dicha fecha reside en aportar datos cronológicos sobre la destrucción de  poblados indígenas, las repercusiones que pudo tener en la reorganización de la sociedad celtibérica y su apresto al enfrentamiento directo.

3-     La fundación de Gracurris supone el inicio de la consolidación del dominio romano en la zona, como precedente del asalto a la Meseta; de forma que es fin de una fase de conquista romana, e inicio de otra más ambiciosa.

   Estos tres hitos demuestran la pronta presencia romana en la zona de Contrebia Leukade, lo que forzosamente hubo de condicionar parte de su actividad, especialmente si tenemos en cuenta los dos últimos acontecimientos mencionados: la derrota celtíbera que empujó a éstos hacia las montañas, y la fundación de la romana Gracurris en el mismo cauce del Alhama en que se encuentra Contrebia.

    Respecto a la ciudad, se distinguen en ella dos grandes partes como son el sistema defensivo y el urbanístico. Así pues el sistema defensivo lo conforman un foso de 700 metros de longitud y 8 de profundidad; y una muralla circunvalante en torno al poblado constituida por alrededor de 10.000 metros cúbicos de piedra procedente del foso antes mencionado. El sistema de infraestructuras se completa con una conducción semiexterior acuífera que comunica el poblado con el freático del Alhama a fin de resistir los asedios romanos, siendo posteriormente perfeccionado al hacerlo subterráneo. Por lo que respecta al sistema urbanístico, se compone el poblado de calles alineadas siguiendo el perfil del terreno, con casas de planta rectangular y de hasta tres alturas distribuidas a veces en tres habitaciones en la planta baja las más completas, de forma que a cada habitación se le asigna un cometido: la primera habitación viene a ser el vestíbulo donde pueden almacenarse los productos de consumo más inmediato, que suelen ofrecerse al visitante; la segunda sala es la habitación principal, que está elevada del suelo quizá para evitar la humedad del suelo, ya que posiblemente sería el espacio reservado al descanso nocturno; por último algunas casas cuentan con una tercera sala-almacén amplia por debajo del nivel del suelo a modo de bodega. Finalmente señalar que en las zonas de contacto entre la primera y la segunda sala se solía encontrar un almacén de yeso con tapa; y que el suelo original de tierra fue reemplazado por el mosaico, consecuencia de la influencia romana.

      Contrebia Leukade aparece en la cita que hace Livio con motivo de las guerras sertorianas en relación con las celtibéricas; por lo que Taracena data el nacimiento de dicha ciudad en el año 180 a.c., a raíz de la campaña de Graco contra la  Celtiberia.

      A la hora de hablar de su población cabe recordar que las excavaciones realizadas señalan que la primera gente que ocupa las ruinas es la misma que habita los castros sorianos. Así éste pueblo sería el pelendón ,eso si, limitado al cerro oeste próximo al río; con una fecha de llegada indeterminada aunque enclavada en la Edad de Hierro. Según Bosch al pueblo pelendón hay que estudiarlo unido al grupo lusaciano representado hacia el Weser por los venetos que se infiltraban entre los celtas; de forma que entre los años 700 y 650 a.c. se produce un desplazamiento poblacional originado por el empuje de cimbrios, ambrones y germanos desde el oeste francés; que da con los pelendones en el este de la meseta; estableciendo una nueva frontera oriental siguiendo los límites de la provincia de Zaragoza y Soria, subiendo hasta Fitero cuyo topónimo nos indica, según Taracena, el límite de ésta tribu; de forma que Contrebia queda comprendida en dicha delimitación. Sin embargo el apogeo de Contrebia no se produjo hasta su ocupación arévaca, que en su movimiento expansivo van absorbiendo a su paso los diferentes grupos de comunidades pelendonas de menor tamaño y organización más rudimentaria. Esto se produce en un momento comprendido entre la segunda mitad del siglo IV y la primera del siglo III a.c. de forma que los arévacos van a modificar la economía y urbanismo pelendones con su nuevo carácter más belicoso y bases económicas distintas; fijando loas pautas de lo que será la cultura celtibérica con un nuevo concepto de poblado; capaz de albergar unas 5000 personas en situación de normalidad, cifra que se elevó durante los asedios por la concurrencia de los habitantes que en ella se refugiaron, debiendo soportar prolongados sitios romanos posibles gracias a  la planificación defensiva del poblado.

      El modelo económico de los arévacos  difiere del de los pelendones; de modo que a una economía pastoril le sucede otra de tipo agrícola cerealista, complementada por la ganadería. También cabe destacar en éste apartado la actividad metalúrgica, como muestran las escorias ferruginosas concentradas especialmente en la zona norte cercana al río, donde debía de encontrarse la fundición. Esta última actividad supone el aprovechamiento de los recursos naturales del terreno como son los minerales de hierro presentes en las areniscas cercanas, que si bien presentaban el inconveniente de su alto contenido en azufre, supieron contrarrestarlo con un proceso de fundición lento mediante temperaturas no muy elevadas ayudado por el empleo de fundentes; obteniendo un acero de gran calidad.

    En el último capítulo de este apartado, dedicado a las comunicaciones, se resalta que el valle del Ebro y la meseta castellana se encuentran comunicados por una serie de vías naturales formados por los cauces de los afluentes de la ribera derecha del Ebro. No fue hasta la invasión romana cuando dichas vías adquieren una importancia  unida a la consecución de los objetivos fijados en el momento concreto.De los caminos naturales que unen la parte superior del valle medio del Ebro con Numancia, los más importantes son los que siguen los cauces fluviales de los ríos Cidacos, Iregua y Alhama. Así los dos primeros los recoge Schulten como vías directas entre Calagurris y Varea con Numancia respectivamente, los restos de su trazado han servido para comprobar el que seguía la ruta del Iregua a través del puerto de Piqueras. Taracena piensa que debe haber al menos un camino indígena, siguiendo el cauce del río; si bien Hernández Vera piensa que podían llegar a tres por medio de tres cauces fluviales, apoyado en datos topográficos:

-         Iregua: Vía Varea-Numancia (atravesando el puerto de Piqueras 1790m altura)

-         Cidacos: Vía Calahorra-Numancia ( por el puerto de Oncala 1600m altura)

-         Alhama: Vía Alfaro-Numancia ( por el Puerto del Madero 1100m altura)

Así en opinión de H. Vera la topografía del terreno hacía frecuentemente transitable la vía del Alhama, mientras que las otras dos permanecían cerradas en invierno por evidentes motivos climatológicos.

Conclusiones

 El nombre de Contrebia Leukade se lo dan los arévacos que configuran la ciudad de modo definitivo ampliándola  y fortificándola. La mayor parte de la nueva ciudad se asienta sobre la ladera , las casas se distribuyen en grupos siguiendo las curvas del nivel y cortadas en la piedra para crear superficies planas que se erigen en escalones. Contrebia tomó parte en las guerras Sertorianas, siendo tomada en el año 77 a.c. Su destrucción definitiva se produce a mediados del siglo I a.c. a  raíz de la derrota de los pompeyanos y el desmantelamiento de los oppida indígenas del Ebro. Su población es trasladada en masa a lugares llanos desprovistos de defensas. A finales del siglo III la inseguridad general hace que la población del llano busque refugio en las ruinas de la ciudad, recuperando cierta importancia perdida gracias a su posición respecto de la vía del Alhama; de forma que se restaura el sistema defensivo y reorganiza el espacio interior, aprovechando y modificando a la vez su configuración original.

 

                                                                   Diego Collado

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Nota del autor

      Durante éste trabajo he intentado realizar una visión lo más completa y cercana posible de la presencia de los celtíberos en La Rioja, alejada de la mera enumeración de cifras y nombres; teniendo en cuenta la dificultad que supone realizar una delimitación geográfica que no coincide con la actual de dicha Comunidad Autónoma; e intentando reflejar todas las posturas doctrinales que han estudiado el tema. Asimismo he tratado de realizar una aproximación lo más fiel posible a los pobladores indígenas de ésta región con anterioridad a la conquista romana, refiriéndome a los romanos a veces sólo en lo necesario para ilustrar el tema y complementar aquello que no se conoce por otro medio; intentando mostrar la imagen de un pueblo como el celtíbero, que se defendía del invasor como la hormiga del gigante. No hay más que ver lo que nos ha quedado de los romanos y lo que conservamos de los celtíberos; sin duda el distinto grado de desarrollo determinó el curso de la historia.

      De los romanos conservamos su idioma, derecho, construcciones y saberes, que todo el mundo conoce en mayor o menor medida,  pero de los celtíberos no tenemos sino testimonios manipulados de los propios romanos, ruinas decrépitas y estudios doctrinales que se contradicen entre sí, y evidentemente el nivel de conocimiento e interés general sobre éste tema es mucho menor, como demuestra por ejemplo, el lamentable estado de las ruinas de Contrebia Leukade

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BIBLIOGRAFÍA:

-- Los Celtíberos. Francisco Burillo. Barcelona 1998.

--Las Ruinas de Inestrillas. Estudio arqueológico. J. A. Hernández Vera. Logroño. 1982.

-- Historia y Antiguas Leyendas de La Rioja. Enigmas de una Región. Alfredo Gil del Río. Logroño 1978.

--Contrebia Leukade: Aguilar del Río Alhama. Texto y fotografías. J.A. Hernández Vera. Logroño 1999.

--La Rioja como Sistema. Ignacio Granado Hijelmo. Logroño 1997.

--Leyendas de La Rioja. Recopilación 2001. Varios autores. Logroño 2001.

-- Historia Romana. Sobre Iberia. Apiano.

 

 

 
Diego Collado es natural de La Rioja y está afincado en Logroño. Aficionado a la cultura celta, ha escrito varios cuentos y una novela corta con esta temática.

 

 

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